El instinto maternal de los seres humanos resulta entrañable en unas ocasiones, aunque no tanto en otras. El hombre es capaz de lo mejor y de lo peor, por lo que aún tenemos mucho que aprender de otras especies como estos patos que habitan el lago. Un progenitor con sus recién nacidos dirigen el camino por las aguas en busca de la comida que les lanzan los turistas de la zona. Preparados para lo peor, el padre -o la madre- está alerta por si se acerca alguna amenaza que ponga en peligro a sus hijos. Y mientras tanto, pasa una tarde en compañía de sus descendientes refrescándose.

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