De Inútiles y de Campeones

Podemos estar orgullosas de gente que, a base de trabajo diario, nos llenan de pequeñas satisfacciones

Me decía una abuela que si te ponían en algún sitio, con referencia a lugares donde se tocara el poder, que fuera un sitio donde algo hubiera; es decir algo de lo que poder beneficiarse; vamos que para ponerte en sitios hueros, "pa qué". La experiencia de esa abuela, que lo era de mi madre, la podemos retrotraer a finales del siglo XIX, al sistema de caciques, al sistema de alternancia entre liberales y conservadores, aquellos años de la Restauración decimonónica que terminaría fracturándose con la Dictadura de Primo de Rivera. Y en su sabiduría popular decía aquella mujer que a "cualquier porquero lo nombraban diputado o alcalde o si se terciaba hasta ministro". Entiéndase que el porquero es aquel que guarda los puercos, también conocidos como gorrinos o cerdos, animales que saben guardarse bastante bien por si solos, de lo que yo deduzco que el porquero no tendría que tener muchas habilidades o competencias, tal como se dice ahora en el sistema educativo.

Les hago compartir estas reflexiones, de mis ancestros, que me vienen a la cabeza cuando repaso las peticiones del diputado Iglesias. Que si le dan un ministerio que sea alguno donde pueda hacer algo, no para llevarse nada él, por supuesto, que ya sabemos que los políticos no hacen esas cosas al menos mientras no entran a gobernar, claro. Imagino que Iglesias pensará que ya que entra en el gobierno que sea "pa algo".

El problema estriba en que Sánchez no quiere porqueros en su gobierno, entiéndase gente que le pueda ensuciar los sillones con deslealtades e incompetencias, vamos que no quiere inútiles. Y en esa cuestión le doy toda la razón a Sánchez. Hay que ser muy inútil, incompetente en términos educativos actuales, señor Iglesias, para que usted le pida al Rey que convenza a Sánchez y forme un gobierno de coalición. ¿Pero no dice usted, señor Iglesias, que el Rey es una figura a extinguir; no se niega usted en ir a sus recepciones oficiales? ¿Para qué quiere ahora usted al Rey?

Mientras nuestra clase política sigue demostrando su inutilidad e incompetencia, no sé si para gobernar pues todos y todas están en funciones, al menos los españoles podemos estar orgullosas de gente que, a base de esfuerzo y trabajo diario, nos llenan de pequeñas satisfacciones. Citemos al colosal tenista Rafael Nadal o a la Selección Española de Baloncesto, campeona del mundo por segunda vez. Vale.

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