Salud sin fronteras

Jóvenes y futuro

Al estar mal pagados, ni generarán la ilusión y el emprendimiento que necesita la sociedad

Es impactante conocer que el 27% de los titulados de máster que ha encontrado trabajo gana menos de 1.000 euros mensuales y que, dentro de ese porcentaje, hay casi un 9% que percibe un salario de menos de 600 euros, mientras que el 18% restante cobra entre 600 y 1.000 euros.

También es muy preocupante saber que uno de cada tres está trabajando en puestos por debajo de su cualificación o saber que los jóvenes son conscientes de sus escasas perspectivas en el mundo laboral: el 38% ya tiene claro que en los próximos cinco años va a igual o peor. No piensan que estarán mejor.

Estos datos han ocupado la actualidad informativa nacional en estos últimos días y, aunque no hay nada que nos sorprenda (más allá de los datos concretos), corremos el riesgo de que no se adopten medidas eficaces ante esta gravísima situación. Nuestra sociedad no debe actuar al respecto de esta situación de nuestros jóvenes como quien oye llover.

El Gobierno y el resto de administraciones públicas, empresarios, sindicatos o universidades están obligados a actuar. Pero también la sociedad civil. En una situación como la actual, si se añaden las previsibles consecuencias en el empleo por la robótica y la digitalización, de no hacer nada estaremos abocados a un verdadero desastre social.

Perderemos esfuerzos en formar profesionales infrautilizados que, al estar mal pagados, ni generarán la ilusión y el emprendimiento que necesita la sociedad inteligente y avanzada. Afectaremos la viabilidad del Estado de Bienestar con las perjudiciales consecuencias en la cohesión y la equidad, pero también en la economía si tenemos en cuenta que la inversión en bienestar genera también empleo y retorno en la economía productiva.

Este asunto, al igual que sucede con el reto de la sostenibilidad del sistema público de pensiones hoy tan de actualidad o el necesario abordaje de la reforma del sistema educativo, es una prioridad sin lugar a dudas.

Es por eso que lamento la parálisis del actual Gobierno que aparece ausente de los problemas y desafíos más relevantes de nuestra actualidad y de nuestra sociedad. Se hace imprescindible y urgente exigir al Gobierno de una vez que gobierne para España. Abordando el futuro con rigor, consenso y seriedad. Es urgente e inaplazable.

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