La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

Legislatura corta

Si antes del 10-N había bloqueo, habría que preguntar a los inventores del vocabulario de excusas qué es esto de ahora

El desbloqueo fue convocado a las urnas porque Sánchez perdió la ganzúa del candado del pacto que lo desatara. Nos reclamó a los votantes la llave usando ese dulzor sórdido con el que escribe mentiras a la misma velocidad que las habla. Porque no supo encontrar el llavín cuando más falta hacía para desatar el presente que obstruye cualquier posibilidad de gobierno. Y de mejor futuro para los españoles.

Pretendía Pedro hacer al pueblo responsable de sus políticos, evadiendo la suya entre la marabunta del cuerpo electoral, cuasi obligándonos a votar distinto, a su particular conveniencia. Quería endilgarle a la soberanía popular la culpa por tanta indolencia de los actuales próceres de la política. El pueblo ha votado ya cuatro elecciones generales en otros tantos años, y ha ejercido su libertad siempre, el domingo también, sin medias tintas por muy negro que se lo pusieran los distintos medios. Que no triunfara ayer la abstención ya fue un bofetón a los agoreros del mal rollo. Como nos tranquiliza saber que la influencia de los grandes medios de comunicación en la opinión pública empieza a ser relativa, si no irrelevante o poco decisiva.

El candidato socialista y su gurú de cámara habían decidido nueva votación para noviembre, mes arriba o abajo, pero ya desde primeros de mayo, justo tras el 28-A, cuando comprobaron por entonces que 123 diputados eran fuerza escasa para su gozo; que unidos a Pablo Iglesias no podrían, porque habría más montañas que llanuras para despegar con el Falcon. Decisión "sublime" la de llamarnos a votar para analistas de tanta talla. Ahora el PSOE tendrá aún menos escaños, para gloria irreverente de la propia y chistosa figura de su secretario general. Y la de su chamán, Iván, el genio de la lámpara.

Si antes del 10-N había bloqueo, habría que preguntar a los inventores del vocabulario de excusas qué es esto de ahora. ¿Nos citarán a urnas de nuevo en mayo? Porque damos por hecho que para conjugar el verbo dimitir ningún político de esta generación de líderes de fuste banal, rufianismo a escala y lastre amplio, va a dar opción alguna, tras lograr con su actitud que el más reforzado de la noche electoral del pasado domingo sea Vox.

El fracaso lo vestirán de victoria, y la inutilidad de su triunfo no servirá para evitarnos bochornos futuros por la falta de buena y patriótica voluntad, para que un pacto de quienes están arriba haga que gane España, aunque pierdan ellos. Eso, o una legislatura corta. Otra.

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