Balsas de piedra

ANTONIO DAPONTE

Liberales

Las reacciones, ridículas muchas ellas, a las palabras de Garzón recuerdan a las proferidas contra las leyes antitabaco

Para mejorar los comportamientos relacionados con la salud se suelen combinar dos tipos de estrategias. Una estrategia basada en la información, y otra basada en leyes y normas. Esto es lo que se hizo en España con el tabaquismo. Durante años los sanitarios estuvieron informando a sus pacientes, los expertos describiendo los daños del tabaco en la salud, y los gobiernos haciendo campañas para concienciar a la ciudadanía. Con esta estrategia informativa, muchos fumadores dejaron de fumar, pero resultó insuficiente.

A finales de los años 90, España era el país de Europa con los niveles más altos de tabaquismo: un 36% fumaba diariamente. El Gobierno de Zapatero añadió una segunda estrategia: la de protección de la salud. Este tipo de estrategia -aplicada también durante la pandemia- se basa en establecer normas para restringir comportamientos no saludables. Así que, en los años 2005 y 2010, se promulgaron sendas leyes prohibiendo fumar en todos los espacios de uso público y social. Hoy en España fuma diariamente un 20% de la población. En los años anteriores a las leyes, el tabaquismo apenas se había reducido un 4%; estas consiguieron una reducción del 16%, es decir, multiplicaron por cuatro el porcentaje de abandonos del tabaco.

Cuando se promulgaron dichas leyes, los sectores empresariales que 'se creían' negativamente afectados hicieron campañas y manifestaciones bajo lemas como 'Esta ley antitabaco nos arruina' o 'La ley antitabaco es un atraco'. Y personalidades públicas autodefinidas como liberales organizaron un 'club de fumadores por la tolerancia', posicionándose contra las normas y en defensa de 'su libertad para fumar'.

Hace unos días, el ministro Garzón hizo pública su reflexión acerca del consumo de carne y su relación con el cambio climático y la salud. Las reacciones, ridículas muchas de ellas, contra las palabras del ministro recuerdan las proferidas contra las leyes antitabaco. Nada nuevo bajo el sol: los sectores que 'se creen' afectados y los autoproclamados liberales del presente unen fuerzas contra la ciencia, la sostenibilidad del planeta y la salud pública.

Es llamativo que el PP de Rajoy apoyase las leyes antitabaco, que Casado se haya posicionado radicalmente contra las recomendaciones sobre la carne, y que el presidente del Gobierno ridiculizase una estrategia que este promueve oficialmente. Mientras, desde hace años, comunidades autónomas de todo signo político ya recomiendan reducir el consumo de carne. Todo muy liberal.

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