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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Llegará la hora de ajustar cuentas

No es el momento de exigir responsabilidades a este Gobierno, pero sí de llevar la cuenta para exigirlas después

Cuando esta pesadilla por desgracia real pase habrá que dar respuestas a muchas preguntas, empezando por estas: ¿qué hicieron -o más bien no hicieron- la OMS y otras autoridades internacionales cuando todo empezó en China el 1 de diciembre, la UE cuando empezó en Europa el 31 de enero y nuestro Gobierno cuando empezó en España entre el 31 de enero y el 9 de febrero? ¿Por qué las autoridades españolas no hicieron nada en febrero viendo la progresión de la epidemia en Italia? ¿Qué información tenían las telecos para retirarse del Mobile de Barcelona, forzando su suspensión el 12 de febrero y recibiendo por ello las críticas del Gobierno ("una decisión que, de acuerdo con los expertos y la información disponible, no responde a razones de salud pública en España… No hay razones de salud pública para no celebrar eventos de este tipo en nuestro país"), Carmen Calvo (la decisión no está justificada "por razones sanitarias") o el ministro de Sanidad Illa ("en base al criterio de expertos y seguimiento diario que estamos haciendo no hay ninguna razón de salud pública que justifique la cancelación")? Y junto a estas, otras muchas.

No es el momento, lo sé. Cuando hay una tempestad, el barco tiene vías de agua y el capitán y los oficiales de puente han demostrado ser tan ineptos como irresponsables sólo caben dos soluciones: el motín o trabajar unidos y ajustar cuentas tras el temporal. La mayoría del Gobierno, salvo Robles y Calviño, es puro humo, retórica tan vacía como las largas, intervenciones de Sánchez, coros y danzas progres… Pero es el que nos hemos dado. Y hasta que esto pase solo cabe luchar juntos.

Pero si no es el momento de exigir responsabilidades, sí lo es de llevar -por decirlo con el título de la novela de Daniel Defoe- un diario del año de la peste. Porque ayer España, con 3.343 fallecidos, superaba a China en muertes y se convertía, tras Italia, en el segundo país del mundo con más víctimas y el primero en número de sanitarios contagiados -5.400- por falta de medios de protección. Y porque según el CIS la preocupación de los ciudadanos por el virus era muy alta desde los primeros días de marzo: el 67,3% pedía al Gobierno que se anticipara con medidas estrictas y el 51,4% era partidario de que se suspendieran eventos con aglomeraciones de personas. Esos mismos días desde el Gobierno se alentaban las movilizaciones masivas del 8 de marzo.

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