Cambia, todo cambia

Lujos y sacrificios

Nos dijeron que el Rey Emérito era campechano, pero él y su entorno mantienen una existencia de lujos

Como ocurría durante la dictadura, nos enteramos de las tropelías de los gobernantes a través de la prensa extranjera. Afortunadamente ahora no es delito reproducir lo que el diario The Telegraph ha publicado esta semana sobre los lujos de la luna de miel de Felipe y Letizia. Sin embargo, es casi imposible encontrar esta información en las portadas de los medios de comunicación españoles. Este apagón informativo llama mucho la atención pues gastaron nada menos que 467.000 euros en el viaje y se añaden dos agravantes: el primero es que el pagador de la mitad de este dineral es un empresario con un jugoso pasado, y el segundo es que la otra mitad la pagó el entonces Rey Juan Carlos que está siendo investigado por el origen dudoso de parte de su fortuna.

Y me refiero a la fortuna con minúsculas, es decir, a las millonadas que según la fiscalía suiza ha movido el Rey Emérito a través de testaferros y sociedades en paraísos fiscales. Porque los yates que su majestad bautizaba como Fortuna (con mayúsculas) al parecer los conseguía el mismo empresario que tan generoso ha sido con la familia real. Quién sabe lo que habrá obtenido a cambio.

Varios días después la Casa Real sigue sin desmentir la información del diario británico, lo cual otorga mayor veracidad a la publicación, aunque visto lo visto (o más bien, lo no visto) imagino que desde la Zarzuela no habrán escatimado esfuerzos para evitar el impacto que el lujoso viaje pueda tener en una monarquía cada vez más cuestionada tanto aquí como fuera de nuestro país. Sobre todo ahora que un virus con corona ha generado una enorme crisis y las estrecheces económicas de los súbditos de la corona española no tienen precedentes.

Nos dijeron que el Rey Emérito era campechano, pero cada vez está más claro que tanto él como su entorno mantienen una existencia de lujos imposibles para el 99% de la población. Durante la crisis anterior, apoyaron que la ciudadanía hiciera grandes sacrificios con el argumento de que habíamos gastado demasiado, sin embargo siempre que nos enteramos de derroches como los de esta luna de miel se hace más evidente que son las oligarquías quienes han estado viviendo por encima de sus posibilidades y de las nuestras.

Si Felipe VI quiere ser Jefe del Estado, debería presentarse a unas elecciones como corresponde a una democracia. Su problema es que con estos hechos lo más probable es que mucha gente no le votaríamos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios