La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

Manteros asociados

Para tener derechos en una democracia como la nuestra es necesario también cumplir con las obligaciones

Que el sindicato de manteros se ha puesto serio no es un oxímoron. Ha convocado a sus afiliados en el Ayuntamiento de Barcelona para presionar a la alcaldesa. Quieren que la guardia urbana los deje hacer en paz su comercio ilegal, de 18:00 a 24:00 horas. Que las Ramblas, Plaza Cataluña o el Paseo Marítimo siga siendo su centro comercial abierto, y no los atribulen interviniendo su mercancía, generalmente falsificada.

Si es posible constituir su sindicato debería ser posible también ir al Ministerio de Hacienda a demandar el alta de su actividad. Lo que hace cualquier negociante que quiera establecerse en España. Informarles que pagando impuestos es la manera que tenemos aquí de financiar autovías, sanidad universal y educación de calidad.

Ser contribuyente con el modelo 036 de Hacienda, en el epígrafe de venta ambulante, sería lo más solidario. Aprovechando el briefing sectorial, podrían conectarse a la web de la Tesorería de la SS y formalizar el modelo TA 521 de alta en autónomos. Y quedar cada trimestre a rellenar el modelo 131 para cumplir con el pago fraccionado, como cumplen los vendedores ambulantes legales en España. Es lo que hace mi amigo mercaero Sebastián Heredia y su mujer Remedios. Casi veinte años llevan cumpliendo con sus obligaciones tributarias. Y es que, con tanta fiscalidad, igual las mafias preferirían seguir con su comercio clandestino. Eso de pagar impuestos no va con ellos. Una rémora para su negocio.

Explicarles los impuestos municipales que se pagan debería ser el inicio de la conversación con la alcaldesa. O, si es que existe eximente para los manteros, ayudar a extender tal gracia a los demás autónomos que cumplen debidamente con su obligación legal y su solidaria responsabilidad social. Todos iguales ante la ley. siempre, sin excepción por raza, sexo o religión.

Alguien debería decir a la asociación de manteros que para tener derechos en una democracia como la nuestra es necesario también cumplir con las obligaciones como miembros de la sociedad. Que cumplir la ley no tiene excepciones, ni es justo que eso se exija.

Han provocado tanto estrés a la alcaldesa Colau que le ha llevado a ésta a tomar la primera decisión importante de su mandato: subirse el sueldo un 40%. Y los concejales un 27%. Será para aguantar mejor la presión. Ya sólo nos falta ver a los carteristas del Metro unidos en su sindicato exigiendo que los dejemos sisar en paz de 9:00 a 18:00 horas, hasta que empiece el turno de los manteros.

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