Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

Melón para todos

Es imparable que las regiones maltratadas por el proceso autonómico decidan sobre su futuro territorial

Tras la aprobación por el Ayuntamiento de León de la moción para pedir que la histórica Región Leonesa se constituya en CCAA, al cumplir los requisitos de los arts. 2 y 143 CE, les ha faltado tiempo a los juristas de cabecera del nefasto ZP para salir a la palestra a adoctrinar a la opinión pública con falacias jurídicas sobre la imposibilidad de que dicha región histórica sea autonomía, en base a que el art. 143 es una norma medida que no puede reiniciarse, a excepción de Navarra que puede integrarse sine die en el País Vasco, porque los chantajes de unos pesaron en su día bastante más que el conformismo de otros.

No extraña pues que ZP quisiese eliminar dicho artículo para impedir que ningún territorio más pudiese constituirse en CCAA, pero lo cierto es que sigue en la CE y permite nuevas autonomías, por mucho que algunos se afanen en hacernos lo blanco negro. Y permite a día de hoy -nada dice sobre quedar cerrado a una fecha concreta- que los territorios que reúnan provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes y las provincias con entidad regional histórica puedan acceder a su autogobierno y constituirse en CCAA.

No es pues necesario reformar la CE para constituirse en nueva CCAA, como invocan quienes pretenden ignorar el descontento regional imparable mientras ceden todo a Cataluña y País Vasco.

El actual mapa autonómico se conformó por razones de chantaje político, por conservar regiones o por conservar caladeros de votos, como la unión de Castilla y León, propiciada por UCD para mantener unidos sus votos, frente a Asturias-León, potencia minera proclive a un eje de izquierdas. Igual que Andalucía, caladero primero para UCD y para PSOE después, y cuya división con Granada hubiera dinamitado esa unidad de voto.

Es triste corroborar que estas autonomías, además de ser un fracaso territorial, se conformaron por criterios partidistas y de votos, en vez de por criterios de identidad regional histórica, cultural y económica común.

No es que haya que buscar un componente mítico e histórico de identidad regional -más que justificado en Granada y León-, sino que incluso desde un sentido práctico es difícil encontrar encaje al actual mapa autonómico.

Si el debate se cerró como se pudo, ahora se abrirá también como se pueda. Es imparable que las regiones maltratadas por el proceso autonómico decidan sobre su futuro territorial, dentro de España y la CE. Y si se abre el melón de la reforma constitucional, deberá haber melón para todos…

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