Mar adentro

Milena Rodríguez / Gutiérrez

Miami

LOS libros, las cartas, los papeles de muchos escritores cubanos exilados en Miami están llenos de rechazo a la ciudad, una ciudad bautizada precisamente como la capital del exilio cubano. "Miami buruwa, niberu niberu", escribe Lydia Cabrera en 1971 en lengua afrocubana. Frase que significa más o menos: "Miami horroroso, espantoso espantoso". "Miami es un pueblo del oeste que en vez de caballos tiene carros" (coches), decía Reynaldo Arenas.

Estoy en Miami desde hace unos días. Miro la ciudad y vuelvo a mirarla, y me acuerdo de Lydia Cabrera, de Reynaldo Arenas. Muy poca belleza tiene efectivamente Miami. Mezcla de pueblo del oeste norteamericano con barrio marginal cubano. Cubanía sin historia, sin elegancia, sin alma. La llamada Pequeña Habana, en la famosísima y aun más fea calle 8, es un lugar sin encanto, lleno, eso sí, de locales y letreros cubanos y de gentes cubanas que caminan por allí sin que quepa duda sobre su lugar de origen. Muchos llegaron en balsa, o cruzando la frontera mexicana. Algunos estuvieron presos y el gobierno cubano no les permite regresar; unos cuantos tienen una orden de deportación del gobierno norteamericano (se hará efectiva cuando cambie Cuba) y se les prohíbe salir del país. Los que pueden salir y entrar a Cuba gastan parte del dinero que ganan en visitar a sus familiares en la isla. Unos y otros se quejan del gobierno cubano y del norteamericano. Del dinero que cobran ahora en Miami las agencias de viaje para gestionarles un pasaje a Cuba a través de la Iglesia. La mayoría no conoce otra cosa que la Gran y la Pequeña Habana.

"¿Te gusta Miami?", me preguntan los cubanos de aquí. Sonrío y me quedo un rato callada. "Tienen que ir a Europa, a España, a Granada", contesto. España es una especie de tierra mítica para ellos. Dices su nombre y aparece un brillo en sus ojos. El domingo, cuando España le ganó a Alemania en la Eurocopa, se escuchaban gritos de alegría en los bares de Miami.

Algunas cosas atrayentes hay sin embargo en Miami para un cubano de fuera. La gente, la música, los olores de las comidas y los dulces, los libros de la librería Universal y de la biblioteca de la hermosa (no parece miamense) University of Miami. En esta biblioteca los cubanos del exilio han conseguido reunir una de las colecciones cubanas mas importantes de libros y papeles. Es su memoria, esa que alguna vez regresará también a Cuba. Y en la que, parodiando a Gil de Biedma, alguien escribirá tal vez: "La historia de Cuba es la más triste, porque empieza bien o, acaso, quisimos creer que empezaba bien".

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