Misiles en el Mar Rojo

La situación actual en esa zona geoestratégica está ausente de la agenda política y de las tertulias

Ayer conocimos que un petrolero iraní sufrió la madrugada anterior dos explosiones que las autoridades de Irán atribuyen a dos misiles. El navío, identificado como Sabiti, se encontraba en el mar Rojo a un centenar de kilómetros de la costa de Yeddah (Arabia Saudí).

Los daños causados han provocado un derrame de crudo y el precio del barril ha subido de inmediato un 2,1%. Esta es la noticia y estas son las consecuencias iniciales. Es un nuevo ejemplo de un mundo global que hace que la Economía sea sensible a cualquier acontecimiento, por muy lejano que esté.

Está claro que algo pasa en el ámbito de la producción, venta y distribución de petróleo porque asistimos a un nuevo incidente ocurrido en un periodo de pocos meses hasta hoy. Así, hay que señalar que este nuevo ataque se produce cuando hace pocas fechas hubo un bombardeo con drones contra dos infraestructuras petroleras de Arabia Saudí de las que este país acusó a Irán.

Y es curioso que siendo esta una cuestión de importante trascendencia para todos los ciudadanos, (dadas las consecuencias de la subida del coste del petróleo que afecta nuestra economía), la situación actual en esa importante zona geoestratégica está ausente de la agenda política y de las tertulias que todo lo analizan.

De alguna manera, la preocupación que pueda embargarnos por la sucesión de este tipo de episodios debiera incrementarse por el hecho de que se va a terminar afectando el crecimiento de nuestro producto interior bruto (PIB) y, con casi total seguridad, ello va a dejar en papel mojado muchas de las propuestas y promesas que los grupos políticos incluyen en sus programas electorales para el próximo 10 de noviembre.

Así que los misiles en el Mar Rojo son también misiles en nuestra economía y van a terminar rompiendo muchas expectativas. Eso sí, este es un nuevo motivo para reclamar acciones concretas y reales que cambien nuestro modelo energético y vayamos de manera decidida hacia una economía verde que no dependa del petróleo.

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