Cambia, todo cambia

Monumento a las víctimas

En estos tiempos difíciles para tanta gente me cuesta mucho entender que se gaste dinero en monumentos

El alcalde ha anunciado la construcción de un monumento a las víctimas del Covid-19 en el cementerio de Granada, y que los fondos iban a salir del presupuesto de la empresa municipal que gestiona este servicio público (Emucesa). Sé que me voy a meterme en un charco, y por eso mismo quiero hacer dos puntualizaciones: primero reitero mis condolencias a todas aquellas personas que han perdido a un ser querido con esta pandemia, y segundo quiero añadir que estoy de acuerdo en el reconocimiento y apoyo a las víctimas, faltaría más.

Ahora bien, en estos tiempos difíciles para tanta gente me cuesta mucho entender que las instituciones gasten dinero en monumentos. Existiendo varios casos reseñables en nuestro país, el de Emucesa me parece particularmente aberrante. Se trata de una empresa municipal que ha incrementado su facturación un 55% desde que fue privatizada mientras que el número de muertes se ha mantenido estable hasta la fecha. Y esos beneficios destinados principalmente a las cuentas de los socios privados, han sido posibles gracias a las subidas más o menos encubiertas de las tarifas que cobran a todo el mundo sin importar la renta que tengan. Y por si esto fuera poco, Emucesa es uno de los exponentes de la corrupción del Partido Popular pues un grupo de sus dirigentes se han aprovechado de parte de los fondos de esta empresa municipal tal y como reconocieron en el juzgado.

En su momento planteamos que el superávit y los pagos que estas personas han tenido que hacer para redimir sus delitos, deberían dedicarse a reducir las tarifas, principalmente de la población con menos recursos que en muchos casos debe desplazarse a los tanatorios de la periferia que son más baratos.

Pero ahora mismo la situación es mucho más complicada para las otras víctimas del Covid-19: aquellas personas que han perdido su medio de vida o que verán reducidos sus ingresos hasta no se sabe cuándo. De este modo, no sólo vuelvo a reclamar con urgencia que los beneficios de Emucesa (y de las otras empresas privatizadas) retornen a las maltrechas arcas municipales, si no que además es fundamental que se eviten gastos como el monumento propuesto para utilizar estos recursos en disminuir precisamente el sufrimiento de esas víctimas económicas que en lugar de homenajes lo que necesitan son acciones concretas.

Una vez que pase la emergencia habrá que evaluar la gestión de todos los gobiernos, y lógicamente también deberemos reconocer a las víctimas y a quienes han mantenido viva nuestra sociedad, tal y como hacemos diariamente aplaudiendo al personal de la sanidad pública.

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