Quousque tamdem

Luis Chacón

luisgchaconmartin@gmail.com

Niños caprichosos

El problema es que crezcan y no maduren. Eso les convierte en adultos absolutamente insoportables

La política es el arte de lo posible. Y en democracia, más. El electorado decide lo que le parece, no lo que le gustaría a los líderes políticos. Y unos y otros se equivocan. Más de lo que nos pudiera parecer. Pero errar es humano. Todos vamos tejiendo el cesto de nuestra vida con los mimbres que conseguimos y que no son siempre los que quisiéramos. Cualquier persona madura lo asume. Son los niños los que se cogen verraqueras porque el mundo que les rodea no es el que desean. Y si no hay de sus bollitos favoritos, no meriendan. Aunque les pongan delante una bandeja llena de pasteles, galletas, tostadas, cruasanes, suizos y bilbaínos.

La política hace extraños compañeros de cama. Se ha dicho siempre y es tan cierto como aquella frase de Churchill que reconocía que sólo había una cosa peor que luchar con aliados, hacerlo sin ellos. Cuando las fuerzas no son suficientes, no hay más remedio que buscar quien nos ayude. Y ahí no vale la actitud infantil y caprichosa del "no me junto".

Sin embargo, el señor Rivera, líder indiscutible de ese pisto ideológico concentrado en el que se ha convertido Ciudadanos, nos ha dado una lección de lo que jamás debería hacer un político que pretenda pasar por estadista y no por uno de tantos charlatanes maniobreros y cortoplacistas. Ni ha entendido que la política es el arte de lo posible ni tampoco que las ocasiones perdidas no vuelven y que el porvenir siempre queda a placer de los dioses. La única opción sencilla que los españoles pusieron sobre la mesa en la misma noche electoral de abril fue la de una coalición entre PSOE y Ciudadanos. Le gustara o no a los líderes o militantes de ambos partidos. Lo inconcebible es que ni siquiera se exploró. El señor Sánchez se empeñó en su gobierno de progreso y el señor Rivera en convertirse en líder del centro derecha. Él, que se confesaba socialdemócrata dos tardes antes.

Si vamos a nuevas elecciones los responsables son claros. Los dos líderes que pudiendo sumar una mayoría estable ni siquiera se sentaron a intentarlo. Y más culpable, quien teniendo más que ganar es quien más puede perder; el señor Rivera. Si no comprende que su misión es la de hacer de bisagra y moderar a PP y PSOE, difícilmente van a entender sus decisiones quienes le adjudicaron ese papel en el reparto. El problema de los niños caprichosos es que crezcan y no maduren. Eso les convierte en adultos absolutamente insoportables.

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