EL PSOE granadino acudió al congreso regional cohesionado en torno a la figura de su secretaria general, Teresa Jiménez. Todos los delegados le dieron el mandato de defender a la provincia y no se atisbó tampoco ninguna crítica hacia el líder andaluz, José Antonio Griñán. ¿Quiere decir eso que el congreso provincial del próximo sábado será una balsa de aceite? Pues no necesariamente. Al igual que en otras provincias, en Granada hay militantes que no comparten la línea de Griñán, aunque no lo manifestaran en el cónclave de Almería. Pero el partido ya no está unido como una piña y eso, muy probablemente, se notará a la hora de votar el próximo sábado. Un cierto número de descontentos pueden decantarse por castigar a Griñán dejando de apoyar a Jiménez. Tienen una alternativa, la de Luis Salvador, que seguramente no tiene entidad como para ganar el congreso, pero que sí puede ser el vehículo en el que se articule esa discrepancia. ¿Sería eso malo o sería peor repetir un apoyo del 100% como hace dos años?

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