De reojo

ANTONIO CAMBRIL

Yo soy el PSOE

EL día ya lejano en que Jesús Quero, entonces presidente provincial del PSOE, empezó a pregonar que el partido debía encontrar a alguien con la edad justa para ser el hijo, el adversario y el heredero putativo de Pepe Torres en la Alcaldía de Granada, fueron muchos los periodistas que intuyeron que se refería a Paco Cuenca, delegado de Obras Públicas e Innovación de la Junta. Sucedió en la segunda mitad de la década pasada. Cuenca era en ese momento un treintañero dinámico y cordial, absolutamente desprovisto de malafollá, al cabo se había criado en La Chana, a varios kilómetros del granadillo de Puerta Real, y diplomado en Educación Física. Poco después obtuvo un máster en Alta Dirección de Entidades Sociales por San Telmo y algunos medios de la derecha intentaron montarle un 'latifundio' que pusiera fin a su carrera. Él aguantó porque viene acostumbrado desde pequeño a combatir la adversidad y porque contaba con una baza que sus enemigos no calibraron convenientemente: Cuenca no es del PSOE, Cuenca es el PSOE. Nació, se crió, se casó, militó y representó al PSOE en las instituciones.

El alcalde de Granada es sobrino de Juan Cuenca, un honesto sindicalista de los años de plomo que, antes de morir, ocupó plaza en el Senado. Su cuñada, Encarna Franco, era jefa de gabinete del presidente de la Diputación cuando Quero lanzó el enigma. El esposo de su cuñada, un Suárez, ocupaba en ese instante una dirección general de la Junta. El hermano de su concuñado, otro Suárez, fue viceconsejero y tercero de CajaGranada. Y corto el rollo porque me falta columna, pero en aquel tiempo, si topabas con todos en un restaurante tenías que pararte dos segundos a pensar si se trataba de una cena familiar o una asamblea del partido. Uno no sabe si por sus venas corren torrentes de sangre o ríos de manifestantes con grises a las espaldas, si está más cerca de Pepe Bono que de Pérez Tapias o si es socialdemócrata puro o partidario de la tercera vía de Blair y el coñazo de Anthony Giddens, pero lo indudable es que tiene al PSOE detrás. Y dentro. Y por delante. Habrá de aprovechar esa fuerza para gobernar en solitario y resistir la enemiga del Partido Popular o las imposiciones de Ciudadanos, puesto que Podemos e IU parece que están por facilitar la labor. De momento le conviene acelerar la auditoría. Si el 26-J PP y Ciudadanos obtienen mayoría suficiente para controlar el Gobierno de la nación, Salvador's podría tornarse de nuevo caprichoso.

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