El niño del rollo

Pájaros pobres

Antes que buscar alojamiento a los sin techo de Granada, el alcalde preferiría ahuyentarlos con biosonidos

El estornino común (sturnus vulgaris) no posee ni la belleza del pavorreal ni la velocidad del halcón. La Wikipedia dice eufemísticamente que "tiene un canto variado, pero poco musical", como los legionarios cuando se duchan en el cuartel.

El estornino ni siquiera tiene calle en el barrio de los Pajaritos, donde hasta el gorrión la tiene. A cambio, los estorninos decidieron hace años, por su cuenta y riesgo, ocupar en bandadas la Plaza de la Trinidad. Lejos de cambiar el nombre de la plaza en su honor, el Ayuntamiento ha intentado, sin mucho éxito, alejarlos mediante un sistema de biosonidos. Una premiada tesis doctoral, defendida por Mario Sainz en el Departamento de Psicología Social de la UGR, muestra que parte de la población deshumaniza a las personas pobres atribuyéndoles características, como la impulsividad, que consideran más propias de animales que de los humanos. Quienes atribuyen esas características encuentran en ellas, más que en la injusta estructura social, la explicación de por qué los pobres lo son y una excusa para no ayudarles.

A mí me parece que cuando el alcalde de Granada, Nuestro Salvador, habla de los pobres está pensando en los estorninos. El alcalde dice que los pobres son "una población que se va moviendo por ciudades y pueblos", por lo que habilitar un espacio en el que acogerlos durante el toque de queda tendría un "efecto llamada". Parece que los centros de acogida son a los pobres lo que los plátanos orientales a los estorninos.

La Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía ha acusado al alcalde de aporófobo por decir estas cosas. Nuestro Salvador niega que sea justo llamarlo… en fin, "esa palabra tan rara" y alega que el Ayuntamiento va a adelantar la apertura del "centro de alta tolerancia" que acoge a las personas sin hogar en las noches más frías del año. Sin embargo, el equipo de gobierno ha rechazado la moción presentada por las concejalas Elisa Cabrerizo y Nuria Gutiérrez, en la que pedían un dispositivo especial de atención a personas sin techo durante la segunda ola de la pandemia.

Hay quien equipara a personas y animales porque quiere tratar a los animales como personas, y quien lo hace para tratar a las personas como animales. Antes que buscar alojamiento a los sin techo de Granada, el alcalde preferiría ahuyentarlos con biosonidos. Seguramente no espera que le voten ni los estorninos ni los pobres.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios