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Paradojas del confinamiento

Vemos como algo deseable una situación en futuro inmediato en el que haya restricciones en nuestra vida social

Vivimos en un contexto lleno de paradojas porque, entre otras situaciones, resulta paradójico comprobar la naturalidad con la que hemos aceptado estar obligatoriamente confinados en el domicilio en una situación inimaginable hace apenas tres semanas. Y, ahora, comenzamos a asumir como algo inevitable que se deberá prorrogar esta situación durante algún tiempo más y que la vuelta a la normalidad deberá hacerse de manera gradual y paulatina.

Incluso, vemos como algo deseable una situación para un futuro inmediato en la que haya restricciones en nuestra vida social como por ejemplo, mantener la prohibición de espectáculos públicos que supongan aglomeraciones de un número importante de personas: espectáculos deportivos, espectáculos teatrales, proyecciones en salas de cine, aglomeraciones en restaurantes y otras similares.

Es muy posible que continúe el teletrabajo en aquellas empresas donde ello sea viable o que en el transporte público haya que definir criterios obligados de distancia entre personas o limitación en el aforo máximo. Ni que decir tiene que damos por acabado el curso escolar infantil o en el ámbito de bachillerato y universitario en lo que se refiere a la celebración de clases presenciales.

Una vez que se consiga asegurar que la incidencia de infectados por coronavirus tenga una tendencia hacia el menor número posible, incluso al objetivo ideal de cero casos nuevos, es muy probable que la vuelta a la normalidad esté plagada de situaciones como las que acabo de describir, que deseo se apliquen con los mayores fundamentos en la evidencia científica para ganar así la batalla al coronavirus y no tirar por la borda el sacrifico que estamos haciendo como sociedad.

Podremos comprobar como la geolocalización y el control de posibles síntomas por vía digital forma parte de nuestra rutina haciendo normal que nuestros movimientos y nuestros contactos queden registrados casi paso a paso.

En pocas semanas, nuestro mundo, nuestras rutinas, nuestras relaciones sociales y nuestras relaciones laborales habrán dado un cambio radical hacia una nueva situación que, paradójicamente, nos pueda parecer aceptable a pesar de haber perdido muchos grados de libertad. Toda una paradoja

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