Mirada alrededor

Juan José Ruiz Molinero

jjruizmolinero@gmail.com

'La Peste' del siglo XXI

Albert Camus retrató a una sociedad sorprendida, asustada, encadenaday desconfiada

Es curioso que una sociedad no definida por su afición a la lectura, busque un libro escrito en el siglo pasado relacionado, de alguna forma, con la primera preocupación de los ciudadanos de hoy. Me refiero a la novela La Peste, de Albert Camus, que retrata magistralmente a una sociedad sorprendida, asustada y encadenada por la aparición de una plaga que diezma a una ciudad concreta, Orán, que sería símbolo de lo que ocurre actualmente a otro nivel, el global, desde China a Italia, España, Corea o cualquier otro lugar. Resulta cercano su retrato de una ciudad sitiada, donde no sólo peligra la vida -la muerte es una constante-, sino las libertades y derechos de sus gentes negándoles la libertad de movimientos, confinándolas en sus domicilios, bajo penas de multas cuantiosas o cárcel, como está ocurriendo incluso en la democrática Italia. La dictadura China ha podido implantar ese régimen restrictivo con toda severidad para contener al virus desconocido por los científicos, con el que se enmascara la peste que asola al Orán de la novela de Camus, cuyo autor recuerda que habrá muchas formas de pestes, porque los bichitos están escondidos, los llevamos los humanos consigo, están dormidos en nuestro alrededor, dispuestos a salir en cualquier momento, en forma de enfermedades nuevas e incontroladas, guerras, genocidios, odios raciales, políticos y religiosos. Pero, también, en la novela deja un mensaje de solidaridad: "En el hombre hay más cosas dignas de admiración que desprecio".

La sociedad ha de ser solidaria, pero también exigir responsabilidad a sus dirigentes. Son inevitables la suspensión de actividades docentes, deportivas, culturales, cierres de museos y bibliotecas, etc. Pero no se comprende el permiso para otras, por razones políticas, como ocurrió con las concentraciones multitudinarias del 8-M que, por cierto, encabezó Irene Montero, lamentablemente infectada por el dichoso coronavirus, como lo está Ortega Smith que asistió a otro masivo acto de Vox, convirtiéndose los asistentes en transmisores del virus y no sólo los pobres niños.

¿Dónde estaban los responsables de evitar estas concentraciones humanas para festín de los endiablados Covid-19 que no entienden de feminismo, machismo, género, nacionalidades y creencias? Y, además, en momentos tan críticos, parecen insuficientes las ayudas sanitarias, sociales y económicas prometidas por el Gobierno. En fin, será bueno quedarse en casa, como recomiendan en Madrid. Pero, como se hace en los supermercados, habría que hacer acopio de lecturas que nos permitan desintoxicarnos de los virus televisivos y de las redes sociales que son el primer peligro para la mente de los ciudadanos del siglo XXI, el de la nueva 'Peste', reflejada por Camus.

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