Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Presa

EL desatino de la presa de Rules proviene de tan largo que la irresponsabilidad abarca a varios gobiernos y a los dos partidos que han estado al frente del Ejecutivo, aunque el golpe final está ahora en el tejado de la Junta. Quizá por eso no ha sido utilizada en la siempre cruel y excesiva reyerta política. Si se compara con otras infraestructuras, el embalse ha pasado prácticamente desapercibido, aunque la carga de despropósitos no es menos liviana. La presa de Rules, como exponía en un excelente reportaje Rosa Fernández en nuestro periódico el pasado lunes, es uno de esos desaguisados que sólo se pueden comprender en su totalidad en tres o cuatro lecturas. El proyecto comenzó a fraguarse hace sesenta años; la construcción se aprobó en 1993; las obras del embalse propiamente dicho duraron once años; supuso 18.000 millones de pesetas; comenzó a embalsar agua en 2007, pero como no había conducciones para llevar el líquido a su destino, la misma agua que represaba era devuelta al mar; de los 200 kilómetros de tuberías necesarios, en los últimos tres años se han construido 1.400 metros, lo que da una media de 30 al mes; mientras los obreros tejen los tubos como si fueran hilos de croché, 430.000 metros cúbicos de agua se despilfarran cada día; 5.000 hectáreas de terreno cultivable y miles de puestos de trabajo esperan ansiosos el día en que el agua llegue a su destino; las pérdidas en la agricultura, por omisión, en los últimos años, se elevan según los cálculos de los cultivadores a 1.800 millones.

La cadena de retrasos, como se puede comprobar, es abrumadora, aunque la podríamos alargar, por ejemplo, con los planes urbanísticos que continúan pendientes de la edificación de las infraestructuras auxiliares, o de las escasas inversiones previstas en los presupuestos de la Junta de Andalucía de los últimos ejercicios, que alargan la llegada del agua hasta el año 2014 en las previsiones más optimistas.

Una vez acabada la autovía a Motril (que tampoco fue moco de pavo y amenazó con acabar con el récord milenario de la Muralla China) no creo que exista en Andalucía, ni probablemente en España, una obra viva que ocupe tantos años y tantas inversiones y que aún siga pendiente. ¿Cómo nadie se acordó, haciendo cábalas sobre el Milenio, de darle un empujoncito hasta el 2013 a la dichosa presa? ¿En qué estaban pensando el PSOE y el PP?

Es verdad que un embalse no tiene el asentimiento popular de una autovía, de un polideportivo o de una línea de ferrocarril, pero sólo por los años que lleva en ciernes, por el dinero invertido y por la riqueza que creará merece un poco de aliento. ¿O no? Griñán el otro día sacó a relucir la presa de Rules en el congreso del partido en Granada. Ojalá sirva de despabilar a los durmientes.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios