En Colombia, concretamente en Cali, cuando cambia el tiempo y llega ese viento frío que en Granada espanta los poros, se alerta y se llama a resguardarse. "Protéjanse del sereno" alertaba una colombiana camino a Plaza Nueva una noche de viento funesto de noviembre. Explicaba ella, tan convencida que casi persuade al resto del grupo de granadinas con las que caminaba, que el efecto de unas cuantas cervezas se veía amplificado por el sereno. Percepciones que la geografía doméstica, quisieron explicar las granadinas. El frío de Granada es capaz de enfriar un infierno y de aplacar cualquier efecto.

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