Provincias

Si no hay dinero para terminar el Corredor en plazo, menos lo habrá para construir el Ramal Central simultáneamente

Para los cómicos de antaño, el mundo tenía dos partes: Madrid y provincias. Este esquema geográfico parecerá desequilibrado, pero el callejero granadino lo corrobora. Compárese la amplia y transitada Avenida de Madrid con la estrecha calle Provincias, por la que nadie pasa.

Para algunos políticos andaluces Madrid es el télos natural de los sistemas de transporte. Por ejemplo, el otro día el alcalde de Algeciras coordinó la reunión constituyente de la plataforma en apoyo del Ramal Central ferroviario, que uniría Algeciras con Madrid y la frontera francesa. También apoyó el Ramal la Consejera de Fomento, Marifrán Carazo. Marifrán sostuvo que el Ramal Central es compatible con el Corredor Mediterráneo, que discurriría desde Algeciras hasta Ucrania pasando por Granada y Almería.

Ciertamente, Ramal y Corredor son compatibles en sentido lógico, el mismo en el que son compatibles la idea de comprarse una casa y la idea de comprarse un yate. Pero la mayoría complementa sus intuiciones lógicas con nociones de economía y decide comprar la casa: el yate ya se verá. Análogamente, no es la Dirección General de Lógica la que decide por dónde van los trenes, sino el Ministerio de Transportes y el Ministerio de Hacienda. Este último, precisamente, impidió la inclusión de una partida para la línea férrea Granada-Almería en los últimos presupuestos generales del Estado con el argumento de que no había dinero.

Si no hay dinero para terminar el Corredor Mediterráneo en los plazos previstos, menos lo habrá para construir simultáneamente el Ramal Central y toda línea que a cualquiera se le ocurra. Aunque nos parezcan bien, en teoría, todas esas líneas, la cuestión es cuál se construye primero.

La plataforma por el Ramal Central es un intento legítimo de conseguir que el dinero vaya primero a la línea Algeciras-Madrid-Barcelona. Es comprensible que apoyen ese intento ciudades, como Linares o Zaragoza, por las que pasaría el Ramal. Menos comprensible es el apoyo del alcalde de Granada. En su intervención ante la plataforma, Nuestro Salvador apoyó todos los corredores y ramales españoles, y apoyaría el Corredor Letón si lo entrevistara la televisión de Riga. Pidió, eso sí, una revisión de los trazados para que Granada no se quede fuera. Pero no hay que revisar trazados: hay que defender el del Corredor Mediterráneo, aprobado por la Unión Europea, frente a los intentos de anteponer otros. El Corredor Central y Madrid ya se defienden solos. Granada implora a Nuestro Salvador que baje del cielo e interceda por las provincias.

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