Recortes, reducciones y otros tijeretazos

Los recortes conviven sin ninguna dificultad con el anuncio del 'Gran Espacio Escénico', que requiere financiación

Quien avisa no traiciona, dice el refranero, esa fuente de cultura popular propensa a mantener las cosas de la sociedad que nos envuelve en su sitio. Quizá por ese motivo no deberíamos molestarnos cuando quienes nos gobiernan acaban poniendo en práctica lo que sus eslóganes y juegos de palabras ya nos anunciaron sin que nos diéramos ni cuenta. Es el caso del pacto, repetido en múltiples versiones, de PP+Cs+Vox. El que gobierna la Junta de Andalucía, la ciudad de Granada y algunas cosas más.

Por ese motivo, el de que estábamos ya avisadas, no debería sorprendernos que la Junta de Andalucía, el pasado octubre, eliminara la partida destinada a viviendas tuteladas destinadas a mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijos e hijas. Tal y como afirmaba la Plataforma 25N y 8M en el comunicado publicado el 18 de octubre, con motivo de la Emergencia Feminista, "el resultado de dicho acuerdo (alcanzado en el Parlamento Andaluz) son unos presupuestos machistas, regresivos, que atentan contra los derechos humanos y alimentan la insensibilidad y la deshumanización". Vamos, que se veía venir.

También por esas cosas de las declaraciones previas, más o menos disfrazadas de palabras que esconden lo que dicen, no debería extrañarnos que a finales de este verano (cuando la cifra oficial era la de 40 mujeres asesinadas, 11 en Andalucía) se redujeran de 15 a 8 los agentes de la unidad destinada a la lucha contra la violencia de género en la Policía Local de nuestra ciudad.

De la misma manera, deberíamos aceptar que no son de extrañar el cierre de las ludotecas municipales en Granada, o la subida de precios en las escuelas infantiles, o el desmantelamiento del área de igualdad del Ayuntamiento. En apenas tres meses se ha reducido casi el 50% del personal destinado a esta área: solo tres personas deben atender las necesidades de una ciudad donde constan 136 mujeres amenazadas por violencia de género y que necesitan tener seguimiento.

Con frecuencia la toma de estas medidas viene justificada por necesidades económicas: la escasez presupuestaria es el argumento con el que se cubren las reducciones, los desmantelamientos, los cierres… Y volvemos otra vez a las palabras que ocultan lo que dicen, eso que ahora ha dado en llamarse el relato: no hay presupuesto, pero según para qué. En concreto en Granada, los recortes y reducciones mencionados conviven sin ninguna dificultad con el anuncio de la construcción del Gran Espacio Escénico, que indudablemente requiere financiación y mantenimiento. Pero ese es motivo de otra reflexión. O de otro relato.

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