Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

'Regalito' de Reyes

No vale todo, no. Hay límites que la lógica de mantener un principio en su lugar aconsejaba respetar

Los papás y mamás en su bondad infinita saben que no es bueno que los Reyes Magos nos traigan todo lo que queremos. Son magos los reyes sí, pero sobre todo son sabios y saben que si te dan todo lo que has pedido te acostumbras a recibir todito todo lo que deseas pero quizás no todo aquello que realmente necesitas, que no es la misma cosa, claro.

Puestos a ampliar el foco de lo individual del deseo a lo colectivo de una nación, vemos que un gobierno pide un deseo (ser elegido para gobernar) que no es precisamente lo que le conviene a la nación que gobierna (el conjunto de los españoles). Si el regalo o premio es un gobierno a cualquier precio, pues mejor rechazarlo y buscar otro regalito mas conveniente para estos gobernantes tan caprichosos que miran por lo suyo más que por el interés de una nación entera.

Un gobierno por fin pero sin negociar la soberanía. Ese regalo lo habríamos pedido todos. Pero Pedro Sánchez, en su desesperación por salir de su interinidad eterna, rebajó la exigencia a un 'gobierno como sea'. La soberanía, ya lo sabemos, reside en 'todo' el pueblo español, no en aquella parte (los altos, los bajos, los viejos, los solteros, las mujeres, los del sur o los del norte) del todo que se vea afectada por un asunto concreto. Este es el principio y si te saltas los principios te quedas con normas que sólo son papel mojado. Esa factura que acepta pagar Sánchez por alcanzar su sueño es un perjuicio para todos y pagaremos todos las consecuencias.

Un parlamento crispado y con tiroteo verbal cruzado es ya el primer peldaño de un camino de las ordalías que va a ser el futuro más próximo. Porque hay muchas personas de buena voluntad que pidieron un regalo de reyes que fuera bueno para todos o al menos para la gran mayoría.

Empieza el año pues con un abismo triunfante abierto por la debilidad de un gobierno capaz de pactar con aquellos que lo quieren tomar al asalto. No vale todo, no. Hay límites que la sabiduría del sentido común y la lógica de mantener un principio en su lugar aconsejaba respetar. Y no se ha hecho. Se ve que incluso dentro del propio partido socialista la tentación de la sensatez provocó voces discordantes que callaron ante esta manzana envenenada de conseguir el poder a un precio desorbitado que a la larga pagaremos todos.

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