La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Retrato de familia con bandera al fondo

Las derechas blanden la palabra reconquista como si a la Toma de la Moncloa se enfrentaran

La foto de grupo de nuestros muchachotes viriles defensores de la ley, el orden y el deber, plasma tres caras de una misma verdad, la razón neoliberal, aquella que preconizó el laissez faire del Estado ante la pujanza privada, autoregulable y creadora de riqueza, dicen. Tiene su público este enfoque que ha demostrado sus virtudes, sobre todo cuando lo matiza el Estado.

La opción moderada y juvenil, Ciudadanos, con sus enormes lagunas intelectuales, atrae pero carece de cimientos propios. El drama pepero de tan sucio pasado reciente, deja a Casado lastrado por la memoria en la que un día sí y otro también entraban en prisión colegas que meses atrás juraban que todo era mentira. Y, en fin, claro, el chavalote más bravucón de todos que a todas las de los pendientes de perlas encandila es ese mocetón barbudo-varonil que despertó del letargo corrupto pepero y descubrió que los males de nuestro país son nuestra falta de autoestima entre la gente de toda la vida, esa que ahora con él al frente ha dejado de sentirse en minoría arrinconada por no ser abortista; no gustarle -ni entender siquiera- el rollito queer; abominar del feminazismo supremacista cuya ideología perciben como dañina y codiciosa; y/o defender el españolismo como valor salvador de nuestras esencias para iluminar nuestro futuro en lo universal.

Simplifica el oponente socialista y etiqueta como fascista a este trío ignorando su fervor constitucional y su defensa del orden jurídico. Porque los fascistas, término que con el abuso han desgastado demasiado rápido, están más allá aún de ese Vox al que se le acusa de eso, de facha. Ocurre con este tema como con la gente de rasgos asiáticos, a los que para simplificar llamamos chinos ya sean camboyanos, coreanos, tailandeses o filipinos. 'Tos' chinos, y ya me se entiende, primo.

Si en algo ha avanzado España ha sido en darnos justo esta derecha civilizada y limpiarla de sus tintes fascistas del pasado, en liberar símbolos patrios como Isabel la Católica de aquel rapto del franquismo y devolvernos, como en cualquier otra democracia, el gusto de poder gloriarnos de aquellos que fueron más allá del deber o la ideología concreta.

Con esta foto ponemos cara a las derechas que blanden en sus discursos la palabra reconquista como si a la Toma de la Moncloa se enfrentaran.

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