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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Rivera se dispara a la rodilla

Cs denuncia que Sánchez es rehén de Podemos y ERC y lo empuja a ello al negarse a pactar: profecía autocumplida

Candidatos de Ciudadanos a alcaldes y presidentes de autonomías discrepan de la política oficial de este partido en materia de pactos poselectorales. Los menos lo declaran abiertamente y los más callan por disciplina y lealtad hacia el líder que les ha conducido al éxito. También disienten de Albert Rivera casi todos los intelectuales fundadores de Cs y todos los partidos reformistas y liberales de Europa aliados con Ciudadanos en la escena internacional.

Piensan todos ellos que Ciudadanos debe seguir instalado en el centro político, que es donde se ganan las elecciones; que eso significa mantener cierta condición de bisagra, abierta a la posibilidad de pactar con la derecha y la izquierda; que, por lo tanto, no cabe consagrar un cordón sanitario contra los socialistas y, por el contrario, debe estar prohibida la alianza con la ultraderecha, incompatible con la moderación que se proclama como seña de identidad y con la vocación europeísta de la organización de Rivera y Arrimadas.

Hay que precisar, en todo caso, que en este momento concreto, con elecciones a la vista, Albert Rivera no puede dar marcha atrás de ninguna manera en su giro a la derecha. Iría en contra del eje de su estrategia en este tiempo político, que no es otro que dar el sorpasso al PP en el ámbito del conservadurismo y construir en torno a sí mismo la alternativa a los socialistas. Era su objetivo principal en las elecciones generales. Cambiarlo de súbito en esta campaña sería demoledor. Haría crecer al PP y frenaría su hundimiento.

Ahora bien, ¿qué pasa si Cs no supera al PP el día 26? ¿Y llegará Cs a ganarle unas elecciones al PSOE? A la primera pregunta: puede ocurrir en el plano cuantitativo, porque los populares presentan muchas más candidaturas a las municipales que los ciudadanos, y eso arruinaría la estrategia de Rivera. A la segunda: tanto escoramiento a la derecha no es garantía de éxito, porque se pueden ganar votos conservadores y perder a la vez votos reformistas y socialdemócratas. No todo es suma. Si machacas al PP pero no llegas al poder tu victoria se vuelve pírrica.

Pero hay algo más importante que el interés de Rivera: el interés de España. Rivera corre el peligro de ser el vocero de la profecía autocumplida: denuncia que Pedro Sánchez caerá en brazos de Podemos y el independentismo... y se niega a pactar con Pedro Sánchez para impedirlo. De él depende ahuyentarle a Pedro la tentación.

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