La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Rocío, la luz verdadera

De esto va el Rocío, de la vida. Y de la luz perpetua en la que Pepe vive, reflejada en una mirada baja y una leve sonrisa

No hace falta que pasen siete años para preguntarse quién te volverá a ver, pastora de tus rebaños, rompiendo al amanecer. Bastan estos dos años terribles, tantas vidas arrebatadas, para que muchos no vuelvan a verla en este mundo. Están vacías hoy las casas de los más míos que viven el Rocío. Vacíos los corralones, vacías las habitaciones, vacíos los porches abiertos a calles vacías. Mientras, tres años de un Rocío a otro, las ausencias se irán sumando en la cuenta de los adioses. Volverá la alegría, porque se celebra lo que se celebra, se honra a quien se honra y no hay desesperanza que no pueda ser alumbrada por la mirada sabia, baja, serena, de la Virgen y por la promesa de eternidad de su leve sonrisa. Pero el Rocío 2022 estará más lleno de ausencias que nunca. Habrá palmas, pero en algún momento a muchos les sonarán sordas; los tamboriles destemplados, como si tuvieran la piel destensada; y las sevillanas susurradas, como las que a veces se cantan en íntimos corrillos al caer la tarde.

Pienso en Luz, rodeada de sus amigos en la casa de Almonte 18, recordando en 2022 a Pepe, el que dijo en el que no sabía que sería su último Rocío: "Empecé a ser rociero cuando os conocí. Vuestra fe en la Virgen Santísima, vuestro comportamiento, vuestra forma de ser, vuestra cercanía, vuestra simpatía es lo que me ha hecho ser rociero. Tengo la obligación de daros las gracias por haberme hecho rociero de verdad. Porque de haber caído en otro sitio hubiera seguido en la fiesta, en la juerga… Pero esa conciencia de ser rociero los 365 días del año ha sido a través de mi relación con cada uno de vosotros. Porque me habéis llenado siempre el alma de amistad, de felicidad, de alegría… El año pasado, por estas fechas, estaba muriéndome. Y estoy aquí gracias a la Virgen de Rocío y sobre todo a las ganas de volver a veros otro año. No sé la vida que me dará Dios, pero mientras viva aquí estaré". No estará con ellos en 2022. Sí estará. Murió. Vive. Los suyos reirán con un fondo de tristeza y llorarán con un horizonte de esperanza, recordandolo como un fallecido, viviéndolo como un viviente. De esto va el Rocío, de la vida tal como es. Y de la luz perpetua en la que Pepe vive, reflejada en una mirada y una sonrisa. Ya lo escribió el rey sabio que en 1262 la veneró en las Rocinas: Santa María, estrella del día, guíanos hacia la luz verdadera que sólo tú puedes dar.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios