Bloguero de arrabal

Pablo Alcázar

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Rosalía, la voz

Rosalía, como Picasso con la pintura, puede con su voz destrozar los cantes y componerlos después

Ami amigo Pánfilo lo ha deslumbrado Motomami, el último álbum de Rosalía. Él no entiende de música fusión, pero está enamorado de la prodigiosa voz de la chica. Como millones de fallowers y como muchos críticos musicales. Con un 95%, Motomami se ha convertido en el disco mejor valorado en lo que va de año en Metacritic, una web que suma las puntuaciones obtenidas por las canciones en diferentes medios de comunicación. Algo hiperbólico, Pánfilo piensa que los versos que Alberti dedicó a los ojos de Picasso podrían decirse de la voz de la cantante catalana: "Viva esa voz. /Luz para esa voz… /Todo el amor para esa voz. /El cielo entero para esa voz. / El mar entero para esa voz. /La tierra entera para esa voz. /La eternidad para esa voz". Afirma mi amigo que Rosalía, como Picasso con su pintura, puede romper con su voz lo que quiera y pegarlo después. Utilizar a la perfección una gran variedad de estilos musicales, y hacerlos saltar por los aires, a continuación. Pero lo que realmente seduce a Pánfilo es que Rosalía, como él mismo, lleve tan bien algún kilo de más y que lo luzca con descaro y sin complejos en Tik Tok. Si él no ha colgado -me cuenta- una peli súper-8 del año de la llegada del hombre a la Luna, en la que se le ve bailando alegre el bayón, es por su baja calidad. Pero la agitación de sus caderas puede pasar por una precuela de las sicalípticas contorsiones de Rosalía. Y lo que le ha ganado, me confiesa, es Motomami, la canción que dedica a su madre, una motera que solía ir vestida con cazadora de cuero, botas, el pelo al viento y las joyas puestas. Exactamente como mi hermano y yo -me refiere- que bajábamos a Málaga, en una Vespa S 150, para ducharnos en casa de nuestros padres, desde Cenes, nuestra residencia, sin ducha, de estudiantes. Íbamos por los Alazores, perfectamente desequipados, con zapatillas de fieltro, una pelliza con cuello de piel de conejo, y sin casco, con el pelo al viento. Más coincidencias: Pánfilo cree ser disruptivo, como la cantante, y su Virago 250 se la lleva 'Motopollo', el mecánico del pueblo. A ambos los conmueve el místico San Juan de la Cruz, que bendeciría eso que canta la chica de que primero Dios y después chingar. A Pánfilo le disgusta que Rosalía abuse de un farragoso spanglish, él preferiría el griego moderno o el esperanto

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