La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Sanchismo para ignorantes

La izquierda acostumbra a gobernar desde el pan y circo que tantos votos da y tanto vacía las arcas

Aceptar un gobierno sabiendo a priori que serás incapaz de gobernar deja dudas en el aire sobre las verdaderas intenciones del político imposibles. Podría ser que le compráramos a Pedro Sánchez la gesta de ese destino que le 'obligó' a hacerse primer ministro. Habrá quien se tragara el anzuelo igual que hay ingenuos que compran sartenes a los charlatanes de feria.

Basta con escuchar a Carmen Calvo para entender el grado sumo de engaño y vendemotos que convirtió a esta peña en unos sacadecretos fugaces y unos cobrasueldazos disfrutavacaciones en la Moncloa con viajes en jet privado casi hasta para hacer la compra.

Hay quien piensa que, más allá o más acá de las retóricas vacuas de este gobierno sin calado ni peso intelectual alguno, hubo sed y codicia de puestos. Entrarían detrás del partido con mayor nivel de infamia y robo de la historia, pero el sinsabor consiste en ver que no hay regeneración sino caída sin red en la cosa política.

Sánchez no pasa de ser un maniquí y a eso ha jugado no sin cierto éxito. Es comparable al muñeco del ventrílocuo que dice lo que piensa el de la coleta o el indepe de turno. De resultas de ese hueco en el mando, este país sin presupuestos y con los mismos problemas que en la era Rajoy sólo que con la crisis más lejos. Ah, y con el fantasma de Vox como ese Coco que viene tan socorrido para la demagogia de izquierdas, a la que le viene genial esa nueva/añeja derecha sin careta que dice lo que siempre se supo que pensaban los carcapijos de las Españas.

Sin embargo, todos se fían al mal menor de Sánchez según las encuestas. La izquierda acostumbra a gobernar desde el pan y circo que tantos votos da y tanto vacía las arcas. Igual piensan que vendrán a llenarlas luego las derechas, esos gestores de empresas movidos siempre por la codicia del beneficio.

Difícil la previsión para tantas elecciones juntas y tan poco peso específico de cada candidato. Pero algunas peticiones genéricas sí que son ciertas a izquierda y derecha: suban en autoexigencia; mientan con moderación a falta de poder abstenerse; y repartan cargos a los suyos, vale (lo harán de todos modos, hay tantas bocas que alimentar…) pero procuren poner a gente que aparte de hacer caja y currículum genere algo más que titulares o fotos para la prensa.

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