El río de la vida

Satanás en la Plaza del Carmen

Lo mismo que se ha perdido el nivel de los políticos, se ha perdido el nivel a la hora de engendrar una polémica

En Granada nos gusta más una polémica que rascarnos un sabañón. Aquí compramos un rasca de la Once y nos sale de premio un debate con voces. La polémica del caballo encima del Ayuntamiento dio para un thriller psicológico y la del retrete en la Alhambra para el argumento de un cómic. Ahora, inspirados por una servidumbre con la oposición mal entendida, los de Vox, a los que se ha sumado sin ni siquiera pensarlo bien el PP, han creado una polémica en torno a las luces navideñas de la plaza del Carmen que ni la provocada en su día por aquellos que vieron un pene en lo que era un pintalabios gigante encima de una tienda de cosmética. Lo mismo que se ha perdido el nivel de los políticos, se ha perdido nivel a la hora de engendrar una polémica si tenemos en cuenta en la que han convertido las de los adornos navideños. Hay que tener una mente retorcida y unas ganas enormes de buscarle los tres pies al gato para ver que esos palotes luminosos que están en los diseños navideños son cruces invertidas y que llevan por ende un mensaje satánico. Polémicas en Granada con cruces de por medio las hemos tenido a porrillo, desde aquella en la que el comiquero de una exposición que organizaba el primer ayuntamiento socialista de Granada pintó a un cura que en vez de genitales llevaba el símbolo cristiano a la concebida por aquellos que comandados por el Al Capone granadino portaban grandes cruces y dieron mamporros con ellas a los del Els Comediants, que habían venido a representar su obra Demonis. Aquí en Granada enseñas una cruz y a más de uno le da vueltas la cabeza como la niña de El exorcista. No sé cómo habrán reaccionado los de Ximénez, la empresa de Puente Genil que se ha encargado del alumbrado navideño, pero supongo que como el psicólogo del chiste que por mucho que le enseña al niño cartulinas con dibujos que parecen mariposas espachurradas el infante dice que son coños. El psicólogo infantil llama alarmado al padre para decirle que su hijo tiene una mente muy calenturienta y el progenitor al ver las cartulinas exclama: "No me extraña, con esos dibujos que le enseña usted al niño". No sé quién fue el primero o la primera que vio cruces invertidas en los adornos navideños de la Plaza del Carmen, pero está para ir al psicólogo a que le enseñe mariposas espachurradas.

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