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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Segunda vuelta: la definitiva

Todo depende del 26-M: hasta la formación del Gobierno de España, los pactos y el destino de Casado e Iglesias

La jornada electoral triple del domingo 26 de mayo (municipales, europeas, autonómicas en doce regiones) tiene mucho de segunda vuelta de las elecciones generales del 28 de abril. Por un lado, es la oportunidad para unos partidos de consolidar sus resultados y para otros de rectificar los suyos; por otro, sólo tras estos comicios quedará diseñado el nuevo escenario político de España. La segunda vuelta será la definitiva.

Tan es así que la primera consecuencia de unas elecciones generales (la elección de un nuevo presidente de Gobierno) no se producirá hasta después de estas otras elecciones de distinto ámbito y carácter. Es más: depende enteramente de lo que pase en estas nuevas elecciones. Solamente la elección de la Mesa del Parlamento, que sí tendrá lugar antes de la nueva contienda electoral, dará una pista sobre el Gobierno futuro. Pero insuficiente y provisional.

Desde que se acabaron las mayorías absolutas y se asentaron las dificultades para las investiduras y la necesidad de pactos, coaliciones o geometrías variables, todo es más volátil e incierto. Precisamente por eso esta especie de segunda vuelta se constituye en el elemento decisivo para despejar las incógnitas que dejó la primera. ¿Podrá gobernar el PSOE en solitario o necesitará compartir carteras con Podemos? ¿Precisará Pedro Sánchez para su investidura del voto de ERC y a cambio de qué? ¿Ciudadanos superará al PP y se hará con la jefatura de la oposición? ¿Volverá a sumar la derecha tripartita, como en Andalucía, o se consolidará la mayoría de izquierdas y nacionalistas?

Con las incógnitas despejadas por las urnas llegará también la clarificación final de la política de pactos. Se acabarán las certezas, los dogmas y los vetos. Si el "nuevo" PP centrista de Pablo Casado puede pillar poder con los votos de la ahora apestada Vox, pactará con ellos; si la llegada de Cs a ayuntamientos y autonomías depende del apoyo del PP, lo negociará sin duda; si el avance institucional del PSOE sólo es posible gracias a los escaños de Unidas Podemos, habrá Gobierno de coalición y ministros de la izquierda populista, y si no los necesita, no. Y así todo lo demás. Hasta pactos entre socialistas y Ciudadanos puede haberlos, digan lo que digan ahora Sánchez y Rivera. Los votos mandan más que ninguna otra consideración. Es lo lógico en democracia.

Mandan incluso en el destino inmediato de los dos Pablos, Casado e Iglesias, los más expuestos en la segunda vuelta del 26-M.

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