Acta non verba

Curro Ledesma

rfledesma@economistas.org

Señorías, guarden silencio

"No me preocupan los gritos de deshonestos, de gente sin escrúpulos y de delincuentes, me preocupa el silencio de los buenos"

Abucheos e insultos, entre interrupciones y quejas. Esto es lo único que nos trasladan, últimamente, los representantes de la ciudadanía desde del hemiciclo. Mientras España se hunde como el Titanic, sus señorías siguen tocando sus instrumentos de política macarra y barriobajera como si de la Wallace Hartley Band se tratara.

La sesión del miércoles fue un agrio choque de acusaciones mutuo. El centro-derecha no debe entrar en la provocación contínua de la extrema izquierda e independentista. Si ya de por sí, un partido de Estado como siempre ha sido el partido socialista ha caído rendido a los encantos bolivarianos por el mero hecho de "tocar" poder, el partido popular y vox no pueden entrar en su juego. Al igual que cuando nos manifestamos los conservadores no vamos quemando contenedores como los rufianes.

Hay que recordar, dado a que la memoria es frágil y más a cierta edad, que en 2016 la moneda de cambio del apodado por la prensa venezolana "el hippie, el Chávez de España" pasaba por el control del CNI, los jueces y RTVE. En 2004, mientras los venezolanos estaban de vacaciones, Chávez rebajó la mayoría de dos terceras partes de la Asamblea Nacional a una mayoría simple a la hora de designar a los magistrados del Alto Tribunal. Los panas, cuando quisieron darse cuenta, tenían instaurado el comunismo y, por consiguiente, pobreza, hambre y muerte. Aviso a navegantes, deberíamos ir poniendo nuestras barbas en remojo.

"No me preocupan los gritos de los deshonestos, de la gente sin escrúpulos y de los delincuentes, más me preocupa el silencio de los buenos", dijo el ex presidente sudafricano Nelson Mandela. Si bien, la mayoría de los españoles ya tienen una desafección por la política y los políticos, no debemos callarnos. Lo que está en juego es nuestro Estado de Derecho, nuestro modelo de orden. Se trata de un ataque a la línea de flotación de nuestras libertades y derechos, protegidos por la ley como expresión de la voluntad popular y que requiere de un verdadero compromiso entre todos.

Es por ello que el pleno de la moción de censura contra Sánchez, la quinta de la democracia, promete. Es incuestionable que la moción de vox fracasará porque sólo cuenta con sus 52 diputados, a no ser que caiga alguno más si ciertos diputados del partido popular se saltan la disciplina de voto. A pesar de todo, esperemos que no sigan con la política de patio del "tú más" y se centren, pasado el debate, en la unidad de acción para salvar a España del hundimiento económico y de la pandemia. Hechos, no palabras. Por cierto, ninguno de los integrantes de la orquesta del Titanic sobrevivió al naufragio.

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