Al hilo del Covid-19 y del nutrido grupo de personas que pasan del bicho, llama poderosamente la atención el descontrol con las fiestas nocturnas en las casas. La realidad es que cada vez son más las que se organizan y allá por donde cualquiera encuentra conversación entre amigos, la única conclusión es que se han desmadrado. Un elevado número son hasta altas horas de la madrugada y con escaso respeto hacia los vecinos. ¡No hay que dudar en llamar a la Policía!

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