Tiempo de terremotos y trampantojos

En estos tiempos de pandemia hay muchos gremios interesados en sustituir su realidad por la nuestra

Voy por el Sacromonte camino de Jesús del Valle cuando recibo la llamada de un amigo que vive en el sur de Alemania. Su voz está en el tono que marca el desasosiego.

-¿Cómo estás?

-Bien. ¿Y tú?

-Lo digo por el terremoto que ha habido ahí en Granada.

-¿Qué terremoto? -le digo yo-.

Entonces él me explica que estaba viendo la televisión cuando han salido por un canal internacional unas imágenes en las que se ven casas con rajas y productos de una estantería caídos por el suelo a causa de un temblor de tierra. Y me dice que ha oído al locutor decir que ha sido uno de los terremotos más grandes que ha habido en Granada. Mi amigo se extraña mucho de que él, que está a miles de kilómetros de distancia, se haya enterado de que en Granada ha habido un movimiento sísmico importante y de que yo ni siquiera haya sido consciente de ello. Me cuenta que al ver las imágenes se ha imaginado que muchas casas de Granada podían estar igual que la que él ha visto y que podía haber heridos, de ahí su llamada para interesarse por mi situación. Yo trato de tranquilizarle y le explico que Granada está dentro de una zona sísmica y cada dos por tres tenemos pequeños terremotos, muchos de los cuales ni siquiera nos enteramos. Así se lo digo y mientras me escucha su cabeza comienza a nivelar el desbarajuste mental que tenía.

-Bueno, bueno… Me alegro de que no haya sido nada -me dice antes de despedirnos-.

Vivimos en unos tiempos dados al trampantojo en donde la realidad se intensifica hasta tal punto que se convierte en una mentira. En estos tiempos de pandemia hay muchos gremios interesados en sustituir su realidad por la nuestra. Tiempos en los que no sabes qué pensar ni a quién creer. Tiempos de políticos mentirosos y de medios de comunicación que no saben otra cosa que meternos el miedo en el cuerpo. Camus dijo que nunca es inútil mentir o distorsionar la realidad. Me pregunto quién está interesado en tenernos a todos controlados y me salen un montón de negocios y colectivos: todos aquellos que no quieren que salgamos de casa porque encerrados somos más manejables y porque consumimos lo que a ellos les hace más rentables. Gente interesada en hacernos ver y sentir aquello que nosotros no vemos ni sentimos. En fin.

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