Se acaba de conocer la noticia de un bombardeo en el aeropuerto de Bagdad (Iraq), llevado a cabo por el ejército de Estados Unidos siguiendo órdenes del presidente Donald Trump; en este bombardeo, confirmado por el Pentágono, han muerto el general iraní Soleimani y el vicepresidente de las milicias chiíes proiraníes, Abu Mahdi al Mohandis, entre otros.

La respuesta del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, ha sido inmediata amenazando con una dura venganza porque este ataque ha golpeado en el corazón del régimen iraní; también ha sido inmediata la reacción del mercado del petróleo ya que en menos de 24 horas el precio del barril ha subido un 2,90% ante el temor de nuevos ataques que afecten incluso a las refinerías de petróleo de Iraq.

Este es un ataque que afecta tanto a Iraq como a Irán y cuyas consecuencias pueden ser devastadoras para la paz y la estabilidad en la región así como para la economía mundial. Y es un nuevo ejemplo de cómo las previsiones económicas que se hacen en el ámbito de la Unión Europea (al igual que en otras regiones del mundo), pueden fallar como resultado de este tipo de conflictos que nos parecen ajenos y lejanos.

Es curioso que, ante la actualidad nacional vinculada a nuestra realidad marcada por la investidura y las conversaciones y negociaciones para la formación de Gobierno o por el impacto de las noticias deportivas (sobre todo de fútbol) o de la llamada prensa rosa (que son los ámbitos donde se desarrolla el mayor espacio en los medios de comunicación), los asuntos de carácter internacional con efectos directos e importantes en nuestra economía apenas ocupan un residual e irrelevante espacio informativo. La práctica ausencia de análisis en profundidad de este tipo de asuntos, que cambian de manera disruptiva las previsiones de la economía y que afectan en muchas ocasiones a los modos de producción y a las relaciones laborales, desenfoca gravemente los análisis sobre la realidad en la que vivimos y estamos inmersos. Ello nos hace más vulnerables como sociedad a la manipulación interesada para llamar nuestra atención hacia unos asuntos y no hacia otros.

Es muy probable que ante este panorama, sólo la perspectiva que ofrece el paso del tiempo podrá perfilar con nitidez las consecuencias desastrosas de la política de Donald Trump para la vida cotidiana de millones y millones de personas en todo el mundo. Desde mi punto de vista es evidente que hoy es imposible entender lo que sucede a las sociedades actuales si no hay capacidad ni posibilidad de conocer, analizar y valorar los elementos estructurales que condicionan la economía y la organización de la sociedad. Trump y sus políticas son uno de ellos. Paradójicamente lo que sucede es que nos achican el campo de análisis perdiendo así la necesaria perspectiva. Ojo por tanto a estos "lejanos" asuntos.

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