V52207P, gracias

Es la identificación de un agente de la Guardia Civil. Ante tantas magnas locuras, se agradece el trabajo bien hecho

El mundo en que vivimos tiene como presidente de la mayor potencia militar y segunda económica a un señor que dirige las cosas de su casa, y casi el planeta, a golpe de mensajes de Twitter. Y por tanto todo se puede resumir en unos 280 caracteres que ni siquiera tienen que ser palabras con mucho sentido, y aún menos verdaderas. De hecho parece que la mayoría de sus palabras son falsedades. Y es probable que siga siendo presidente por otros cuatro años. Criticamos en España que los partidos cierran filas en torno a los suyos, pues ¿qué decir del país que siempre se pone como adalid de las libertades?

El mundo en que vivimos se acojona, cierra fronteras, se llena de escrúpulos y miedos, genera conatos de racismo y actúa como un histrión de tercera categoría ante la aparición de un brote vírico que probablemente provoque menos muertes que una gripe aguda. Incluso algunas mentes, que yo tenía por muy ilustradas, dejan caer que puede que el virus coronado se haya escapado de algún laboratorio. Más leña para todos aquellos que creen que los científicos están locos. Pues yo podría lanzar otra hipótesis: todo esto es un complot de los fabricantes de mascarillas que quieren hacerse ricos, seguro.

El mundo en que vivimos llora amargamente la muerte de un jugador de baloncesto y puede que su número de camiseta se retire de todos los equipos del mundo mundial. Y la pena es tan grande que la policía, el ejército y puede que hasta los marines de la séptima flota tengan que acordonar la zona del accidente para que sus enloquecidos y apenadísimos fans no se lleven restos del aparato estrellado y lo pongan en sus vitrinas de recuerdos.

Ante cosas como estas y otras tantas, que ya no hace falta hablar del gobierno ni de la oposición, uno se pregunta si queda algo de cordura. Yo diría que tenemos que buscarla en los gestos cotidianos del trabajo amable y bien hecho, en los actos de servicio a la ciudadanía que muchas veces no valoramos hasta que los vemos y los sentimos en nuestra piel y en nuestro corazón. El encabezado de este Cajón de Sastre, con esos dígitos, no es ninguna clave de un virus. Es la identificación de un agente de la Guardia Civil de Tráfico, siento no recordar la de su compañero, que con gran profesionalidad nos atendió en un reciente accidente en nuestra colapsada circunvalación. Ante tantas magnas locuras, se agradece el trabajo bien hecho. Vale.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios