Bloguero de arrabal

Pablo Alcázar

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¡Viva "mi" Guardia Civil!

Lo que pasó ayer en el Congreso, el primer día del luto oficial, no deja mucho lugar a la esperanza

Ayer se iniciaban diez días de luto oficial por los fallecidos en la pandemia. Se supone que los padres de la Patria, a los que se les llena la boca con frecuencia con el nombre de "sus" patrias (España, Cataluña, Galicia, Andalucía, Euskadi…) tendrían que haberse mostrado (aunque no lo sintieran) abrumados por el dolor. No fue así. Prefirieron seguir enzarzados en la danza de la muerte y de los muertos. Tirándose a la cabeza las víctimas, los infectados, los desatendidos estratégicamente por la Sanidad pública y privada; los errores en la compra de material sanitario, las fechas, las manifestaciones, las misas, los partidos de fútbol, los mítines, los botellones. Olvidaron que es el virus el que mata, y que es inexacto llamar asesino a un Gobierno al que sí se le puede acusar de haber gestionado mal la crisis. El código penal, a la basura; los jueces, a la basura; los juicios, a la mierda. Directamente, asesinos los políticos de enfrente, sin procesos ni sentencias. Convertidos ellos y sus hooligans, en jueces de la horca. Como no mata suficientemente el virus, auténtico francotirador daltónico que pasa de colores y de militancias, "¡calentemos motores!", parecen proponer, "vamos a ver si nos metemos en otra guerrita, y lo que no mate el virus, lo matamos nosotros, bueno, más bien los aparatos represivos del Estado". Hay partidos que siguen creyendo que la Guardia Civil, la Policía o el Ejército están ahí para defender sus cortijos, sus barrios y urbanizaciones, sus cacerías, sus hospitales privados o sus colegios de elite o para devolverles la manija del Estado cuando pierden unas elecciones. Que se han manifestado -exponiéndose y exponiéndonos al contagio-, con mascarillas azules y verdes -para hacerles la pelotilla a guardiaciviles y policías- y con la bandera de España, que ya es la de muchos españoles, tras el Mundial de Futbol. La sesión del Congreso de ayer, con guardias civiles destituidos o dimitidos sin explicaciones, y con más insultos gruesos que argumentos, nos hace perder cualquier esperanza. Si esta caterva de peregrinitos del poder, es capaz de pasar, irrespetuosamente, por encima de los cadáveres de 28000 españoles, ¿qué no hará con los que milagrosamente seguimos vivos? Tan enloquecidos están que no advierten que el francotirador ciego que nos diezma, también puede tumbarlos a ellos.

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