Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Vox y el circo

La última intervención del portavoz de Vox es un batiburrillo que hace prístina la jerigonza de Teresa Rodríguez

El portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Alejandro Hernández, se ha confesado en la Cámara: "Nosotros no creemos en el Estado autonómico". Es cierto. Ni creen ni saben ni, al parecer, tienen intención de estudiarlo, porque ellos nacieron sabiendo. La última intervención de Hernández en el Parlamento ha sido un batiburrillo tan complejo que convierte en discursos prístinos las jerigonzas a las que nos acostumbraba Teresa Rodríguez.

Pero, buen señor, en el nombre de Don Pelayo, el Cid y el honorable Blas de Lezo, ¿qué es lo que ha querido usted decir?

Vox se va a desinflar demasiado pronto, no llegarán ni al 10% de los votos en las elecciones europeas y, si alguien no lo remedia, su travesía de cuatro años en el Parlamento andaluz no les servirá para nada. Para ser de esta derechita bravuna hay que estar un poco subido de revoluciones, hacer pesas, haber sido un boina verde, falangista tardío o juez represaliado, y al bueno de Alejandro Hernández es que no le sale. Llama derecha "color pomelo" a los naranjas de Ciudadanos y nadie se ríe; llama a los catalanes "esas gentes del nordeste penínsular", y no sé si se refiere a Jon Nieve o a Ned Stark. Hiperventile un poco, señor Hernández, que es de Vox.

El portavoz preguntó al presidente Juanma Moreno por la "deuda histórica", que es un concepto que no comparte, una "falacia", dijo. Ni siquiera era necesario que preguntase, porque la dichosa deuda es ya historia. Pretérito. Fue una reclamación incluida en el primer Estatuto de autonomía para nivelar los servicios de sanidad y educación en Andalucía con el resto del país, porque en el momento de recibir las transferencias esta comunidad estaba mucho más atrasada que el resto. Éste es el concepto. Sí, se le podía haber llamado fondo de nivelación, pero se optó por lo de deuda histórica porque era mucho más épico.

Se calculó en 1.204 millones de euros, y se pagó en acciones y solares, aunque aún hay un millón de euros en metálico que no se ha recibido. Eso es todo.

Pero Hernández confundió la deuda histórica con la reclamación de una mejor financiación de la Junta de Andalucía, que es como confundir a China con Japón. Nadie viene pidiendo en el Parlamento andaluz una deuda histórica, sino una mejoría de la financiación basada en un criterio tan igualador como la población. Claro que si no le gusta, siempre les quedará el recurso de reivindicar los farolillos gualdas de la Feria de Abril de Barcelona. Qué folclóricos nos han salido.

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