El próximo domingo 15 de enero la sociedad civil granadina se vuelve a manifestar para pedir dos hospitales completos con carteras de servicios diferenciadas y urgencias finalistas. El gobierno andaluz lleva meses sin responder a esta demanda de defensa de la sanidad pública granadina, y ahora se encuentra con que los recortes en materia sanitaria no sólo están poniendo en riesgo nuestra salud, sino que para colmo han generado una enfermedad contagiosa que ha producido una verdadera epidemia en forma de marea blanca similar a las que en su momento se produjeron en Madrid o Cataluña.

Esta vez miles de andaluces y andaluzas han sido infectados por el bacilo Sanitarium Publicus Universalis cuyos efectos inmediatos son: unas ganas enormes de apoyar la sanidad pública y una capacidad de movilización similar a la de otras infecciones como la indignación por la crisis, las ganas de democracia o la exigencia de paz. Además, dicha bacteria afecta positivamente a la memoria y la inteligencia de la persona infectada, por lo que es altamente resistente a los remedios convencionales utilizados por quienes todavía mandan en nuestros gobiernos. De este modo las cesiones parciales, las manipulaciones y las mentiras no están logrando reducir la epidemia. Muy al contrario, el bacilo se propaga con gran efectividad a través de los mensajes que nuestros gobernantes y sus afines vierten en los medios de comunicación. Cada declaración en la que nos tratan como si fuéramos idiotas incrementa el contagio en cientos de personas.

Aunque se propaga muy bien de boca en boca como la enfermedad del beso, el medio natural de propagación de estas infecciones en el siglo XXI son las redes sociales que actúan también de caldo de cultivo virtual para mutaciones diversas de esta bacteria que incluyen síntomas como la indignación por la corrupción o por los abusos de la banca y las grandes empresas energéticas.

Hay personas que son inmunes a esta bacteria. Algunas de ellas como el alcalde de Granada dicen que sufren sus síntomas de forma leve, y afirman con la boca chica que pretenden defender la sanidad pública en nuestra ciudad mientras dejan que la desmantelen delante de sus narices o inauguran hospitales privados. Sin embargo al no haber participado en ninguna movilización anterior suponemos que el agua de rosas (y puños) que les da Susana Díaz en Sevilla ha sido suficiente por ahora para evitar su contagio.

Como muchos vecinos y vecinas de Granada, yo he sido infectado por esta bacteria así que acudiré el próximo domingo a las 11 de la mañana al hospital clínico. Allí nos vemos, #YoVoy15E.

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