Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

Sin argumentos

Tras 40 años de centralismo sevillano ha quedado más que demostrada la ineficiencia de Andalucía para con Granada

Calificar a los defensores de una autonomía para Granada distinta de Andalucía como cantonalistas, catetos o provincianos es propio de quien no tiene argumentos, de quien descalifica porque nada puede oponer a la verdad de los derechos históricos de Granada, del fracaso y la nulidad del referéndum fallido del 28-F y del aval de la Constitución Española a la posibilidad de constituir nuevas CCAA conforme a lo previsto en sus artículos 143 y 144.

Y es que quien descalifica por sistema es que no tiene razones para rebatir con propiedad la constitución de Granada como CCAA independiente de la andaluza ¿Llamarían catetos, cantonalistas o provincianos a País Vasco (7.234 km²), Murcia (11.313 km²), Cantabria (5.321 km²), La Rioja (5.045 km²) o Asturias (10.603,57 km²)? No, por Dios. Pero a Granada (12.531 km²), que tiene, cuanto menos, iguales -si no bastantes más- derechos históricos que estas provincias, sí, porque denostar sin argumentos es gratis, máxime para quienes buscan alabar al régimen de turno, local o autonómico, a la espera de prebendas políticas.

Pero, por más que nos descalifiquen, la realidad es otra. Tras 40 años de centralismo sevillano ha quedado más que demostrada la ineficiencia de Andalucía para con Granada, en donde nunca se nos debió integrar. Porque los provincianos más lejanos de la city sufrimos su maltrato y postergación, cada vez más graves en emprendimiento, inversiones, servicios públicos, infraestructuras…, y que nos sitúan en niveles decimonónicos de desarrollo mientras que los señoritos de la city viven en pleno siglo XXI.

Ante tamaño agravio, del que los hechos objetivos dan cumplida cuenta, sólo nos queda la descentralización territorial y administrativa, avalada por nuestros singulares derechos históricos, para gestionar un territorio más homogéneo y reducido para y por todos nuestros habitantes, y no sólo para el beneficio de unos cuantos.

Llevamos sufriendo 40 años las consecuencias de una decisión caprichosa y discrecional de los mandatarios de turno, que nos impusieron Andalucía pese al referéndum fallido del 28-F, sin dejarnos espacio para nuestra identidad territorial, histórica y cultural diferenciada. Por ello, el referéndum para el Granadexit es irrenunciable para nuestra tierra. Debemos seguir luchando por nuestro derecho constitucional al autogobierno, para conseguir erigirnos en CCAA propia

Después de casi dos siglos de ostracismo y cuatro décadas de abandono, es hora de que estos provincianos, catetos y cantonalistas, miremos por nuestros intereses regionales, porque, si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará por nosotros.

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