No le debería de terminar de gustar al autor o poseedor de esta vista de la Puerta de Elvira, aunque tampoco hay por qué llegar a las manos. Se puede dejar un cuadro abandonado sin provocarle lesiones que impidan que otro usuario con los que la pintura en cuestión esté, quizás, más cerca de la simpatía. Porque hasta para tirar las cosas hay que tener cierto arte. Se puede permitir que otros disfruten de lo que uno ya no quiere, y no hacer que una pieza como la de la imagen ni siquiera esté dentro del contenedor de basura.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios