La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

Los astros se alinean para Lorca

Nunca hasta ahora ha tenido España una oportunidad tan clara para proyectar la marca cultural y turística de Lorca

En toda la Costa Tropical, el museo Thyssen se disputa con la marca de ginebra de moda la atención de los turistas en las paradas de autobús. Otros veranos fue el Picasso. Y el Pompidou. Y el Ruso. Y el elitista programa del Starlite de Marbella... En Granada, el legado de Lorca ocupa ya la cámara acorazada del centro de La Romanilla. ¿Lo saben los turistas? ¿Lo saben quienes transitan ajenos a los focos de la polémica y la información? No voy a mirar atrás y lamentar los años que hemos necesitado para que Granada se reconcilie con su poeta más universal, pero sí podríamos preguntarnos por qué siempre tenemos una excusa para justificar el punto muerto y la pasividad.

El edificio se inauguró el 29 de julio de hace tres años en una jornada sombría: el Centro Lorca sin Lorca. Ahora tenemos su legado pero no quien lo guíe. Acaban de publicarse las bases para elegir al gerente y ya sabemos oficialmente que la sobrina del poeta no podrá aspirar al puesto porque no tiene una titulación superior. Con la puesta en marcha de la Ley de Grandes Ciudades en 2005, ya tuvo que abandonar la dirección de la Huerta de San Vicente por esta misma razón. No es nada nuevo. Aunque ni es el cargo al que ella aspira ni es la responsabilidad que las instituciones ya están negociando.

Laura García-Lorca tendrá su encaje en el organigrama de dirección -es lo lógico además- pero la clave es la persona tanto como el margen de actuación. Sobre el quién, se busca un perfil de reconocido prestigio, con experiencia sólida en la gestión cultural, sin amaños en el curriculum -esto lo digo yo- y que hable, como mínimo, inglés. Sobre el para qué, nos situamos en algo tan prosaico y determinante como el presupuesto. Ese que, por ejemplo, te permite lanzar una campaña de márketing en verano y hasta crear una ficción de ciudad cultural sostenida sobre los volátiles pilares de una franquicia.

Nunca España (evito el localismo granadino) ha tenido una oportunidad tan clara como ahora de explotar la potente marca de Lorca. No soy ninguna ilusa; no estoy pensando en exportar las colas de la Torre Eiffel (incluso con sus trabajadores en huelga) a La Romanilla creyendo que habrá hordas de turistas dispuestos a conmoverse con un puñado de cartas y manuscritos. Hablo de empezar a envolver el legado lorquiano con un buen papel de regalo; con estrategia y con recursos. Los Jardines del Generalife, por ejemplo, se abarrotan cada noche con el espectáculo sobre Lorca y Granada que promueve la Consejería de Cultura (no se pierdan el divertido, alocado, surrealista, ¡maravilloso! montaje que este año presenta el Ballet Flamenco de Andalucía). Ése es el camino; uno de los caminos. Para transitar todos los posibles, está bien que pongamos el kilómetro cero en el Centro Lorca pero sólo como excusa. Como revulsivo.

Vuelvo a la idea de la oportunidad y le sumo la afinidad. Me refiero a las personas que ahora mandan en las instituciones con competencias para el impulso de la marca Lorca. Aunque todos ellos tienen sus cuotas de críticos, seamos pragmáticos: la sobrina del poeta es un valor, por quien es, por quien representa, por quien conoce y por quien es capaz de sumar al proyecto. Al frente del Ministerio de Cultura hay además alguien que siente predilección por ella (sí, Pepe Guirao la llama ¡"Lauri"!) y al Instituto Cervantes acaba de llegar Luis García Montero, lorquiano de referencia y uno de sus incondicionales. Miguel Ángel Vázquez y Paco Cuenca tal vez sean de los pocos políticos que se lo han creído (de verdad) en la Junta y el Ayuntamiento y, curiosamente, es la Diputación Provincial -la de Pepe Entrena- la entidad que de forma más solvente está trabajando por construir un proyecto duradero y coherente que aúne obra, figura y territorio. El periodista Alejandro Víctor está en la sombra de esta ambiciosa iniciativa en torno al "Universo Lorca" y el turismo cultural.

Hay feeling. Entre las instituciones y entre las personas. Y en casos como el Cervantes, ¡financiación extra! Nunca los astros se habían alineado de forma tan clara en torno a Lorca. Si el horizonte electoral es un aliciente, ¡aprovechémoslo! Seamos (egoístamente) constructivos por una vez.

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