El balcón

La barra del Betis

Nunca un tubo de plástico se había convertido en arma de un crimen tan televisado, radiado y fotografiado

Nunca un tubo de plástico se había convertido en arma de un crimen tan televisado y fotografiado, ni había inspirado tanta literatura. Alfonsina Storni llamó a los tubos de los zaguanes trampas conductoras a las catacumbas humanas. El tubo, barra, palo o vara que un hooligan del Betis lanzó al Benito Villamarín el pasado sábado no se queda atrás. En la euforia del empate de su equipo, el fanático tiró al campo un tubo hueco de medio metro y 18 milímetros de grosor que le dio a un futbolista del Sevilla. Se desconoce el peso del trasto. Ningún medio lo ha publicado; quizá por considerarlo irrelevante.

El cilindro está custodiado por la Policía como cuerpo de delito que es: golpeó en la cabeza del jugador sevillista y le causó nada menos que un traumatismo craneoencefálico, según un parte médico de su club. Un traumatismo muy leve, se entiende, sin contusión, hematoma o hemorragia, sin coma del paciente, ni meses de convalecencia. Gracias a la providencia, afortunadamente el futbolista pudo jugar un partido en plenas facultades cuatro días después. El asunto ha sido objeto de numerosas consideraciones morales, con condena unánime para el energúmeno. Sin embargo, ha habido división de opiniones sobre el daño que realmente causó a la víctima, aparentemente ileso al principio y muy perjudicado después de llegar a los dominios de su entrenador. Los tubos son trampas muy humanas...

Tres jugadores del Betis aseguran que el entrenador rival recomendó a su jugador sentarse en el suelo y simular un mareo. Preguntado en rueda de prensa si era cierto, el aludido no lo negó, pero aseguró airado que ahí no estaba el foco, igual que cuando hay una violación tampoco el foco está en si la víctima llevaba minifalda. Momento en el que el delito del tubo hueco se convirtió en un crimen condenable con quince años de cárcel. Frente a eso, el cierre del Villamarín por dos partidos parece poca cosa.

Pero lo que más discordia ha levantado en los medios ha sido la definición del arma del acto criminal. Si se consulta el diccionario la vara es una rama, los palos son de madera, y las barras, piezas de metal o palancas de hierro. También se le llama barra a una pieza de pan alargada. Y hay barras de pan que pueden causar graves lesiones. En América Latina también se acostumbra a llamar barra a las hinchadas radicales. En una de esas barras estaba el desnortado que se cargó el sábado el espectáculo deportivo y un gran partido, propiciando un simulado drama de Sófocles, que se tornó en comedia de Aristófanes... y provocó finalmente una sanción a la altura del espectáculo teatral.

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