Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

El barrio vaciado

Los años, sus meses y sus estaciones, son la medida del eterno retorno, concepto utilizado por Nietszche para ilustrar el despertar recurrente a la vida de quienes él filósofo alemán llamó superhumanos. También las personas corrientes podemos experimentar el eterno retorno. Por ejemplo, un simple rodríguez cuya familia está realizando su propio eterno retorno a la playa familiar de toda la vida. En la fase más tórrida de la traslación de la Tierra con respecto al Sol, un hombre corriente siente un deja vu en este julio que ya enfila la recta en la que dará el testigo a agosto, y se dirá: "Yo he vivido esta misma situación muchas veces antes", he caminado, jaleado por las chicharras, por esta misma calle mal bacheada y absolutamente desierta, con este mismo gato negro que me mira extrañado y que corre a ponerse a salvo bajo uno de los pocos elementos del paisaje que informa de que este Macondo regionalista andaluz está en 2021, y no en 1970 o 1975: es un Jaguar todoterreno. Y es que este barrio, antes de periferia, es hoy objeto del deseo de gente más rica que antes, en su ya eterno pasado del siglo XX.

Escribir en un periódico tiene mucho de eso, de periódico, y por tanto de eterno retorno a los temas de temporada. Hoy es domingo, y se impone una lectura al trantrán, dispersa, algo caprichosa y recapituladora. Y toca, de nuevo, la elegía al barrio abandonado por sus habitantes. Y a sus robinsones de bandeja, botellín y telediario para almorzar, y de garbeo con la fresca al calmarse el resol y caer la luz cegadora. En esta versión pasajera de la España vaciada -el barrio vaciado- se da una reorganización de las personas y sus cosas que resulta espontánea. Las tiendas y bares que quedan abiertos suelen estar ambientadillos, por una pura cuestión de proporción: los pocos vecinos que quedan se congregan en los pocos establecimientos disponibles. Nadie establece los horarios de recogida, que los impone el calor, ni los de encuentro entre paisanos, que se marcan de manera instintiva.

No sé de quién es la frase, pero yo la adopté nada más escucharla: "Si no sabes estar solo, no sabes estar con la gente". No se trata de retirarse a un agujero en la montaña, ni siquiera al bosque, construyendo tu propia cabaña y pasando dos años en solitario, como David Thoreau (después lo contaría en el icónico ensayo Walden). No. Se trata de aprovechar la mejor posibilidad de sentir el tiempo fluir despacio y amable en el sitio donde vives todo el año. Si es por propio deseo, miel sobre hojuelas; si es porque no tenemos otra, hagamos de la necesidad virtud.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios