La colmena

Magdalena Trillo

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El bastión andaluz de Cs

Casado está revirtiendo el desastre electoral y Juan Marín se apuntala en el Sur gracias a la política de pactos

Luis Salvador, primer alcalde de Cs que consigue una capital de provincia en Andalucía. Luis Salvador, primer alcalde de Cs que consigue una capital de provincia en Andalucía.

Luis Salvador, primer alcalde de Cs que consigue una capital de provincia en Andalucía.

Hay quienes piensan que Ciudadanos está cavando su tumba. Que ha dejado atrás su condición de "partido liberal" a la europea -capaz de ser útil a la derecha y a la izquierda- para plegarse al mejor postor virado en exceso a la derecha. Que es la "ambición del sillón" lo que está empujando su toma de decisiones y no el espíritu realista de la estabilidad y la gobernabilidad. Que es un partido "chaquetero" y "veleta".

Los datos, sin embargo, arrojan una lectura bien diferente. No hablo ya de intenciones y deseos sino de realidades. El partido de Juan Marín ha pasado de gobernar 5 ayuntamientos en Andalucía a ponerse al frente de 21 (en 12 con mayoría absoluta), está cerrando cerca de 30 acuerdos de gobierno y podrá gestionar medio centenar de pueblos y ciudades. Es la primera batalla; la segunda llegará con el respaldo del poder estructural que supondrá su visibilidad en la Junta y en instituciones de referencia de la región.

Puede salir bien o mal pero ahí están. Se acabó la política del perro del hortelano, de dejar gobernar y ver los toros desde el burladero. En España han dado más de lo que han recibido, pero en Andalucía han jugado bien sus cartas. El mapa de colores de la comunidad así lo refleja: el bipartidismo se ha roto -por mucho que muchos lo añoren- y en los próximos cuatro años tendrán que convivir 3 capitales de provincia del PSOE (Huelva, Sevilla y Jaén) y 3 del PP (Almería, Málaga y Córdoba) con 1 de Ciudadanos (Granada) y 1 de Podemos (Cádiz). En las diputaciones tendrán una posición relevante y en ciudades como Málaga se pondrán al frente de áreas de gran visibilidad como Cultura.

El Gobierno andaluz se erige además como un puntal tanto para Cs como para el PP. En el lado de los "socios prioritarios" del partido de Rivera hay una reflexión casi paradójica: el PP de Pablo Casado perdió más de 3,6 millones de votos en las generales de abril y otro millón más en las locales de mayo pero ha mantenido prácticamente todo su poder territorial gracias a los pactos. Pablo Casado está a punto de firmar una campaña de éxito a nivel nacional, Juanma Moreno ha sabido enfundarse el traje del cambio y Juan Marín se está haciendo respetar a golpe de pragmatismo. Madrid será el símbolo del contrapoder al Gobierno de Sánchez pero Andalucía se refuerza como bastión obligado en la hoja de ruta de todos los partidos; de su proyección y de su propia supervivencia. Hace 40 años que lo saben en el PP y en el PSOE y lo acaban de aprender en Ciudadanos. El examen de vuelta, en cuatro años.

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