Crónica levantisca

juan manuel marqués perales

El botón nuclear

Esta vez nos hemos ganado el premio al cateto que creyó que el mejor sitio para ver el eclipse de Luna es su pueblo

Cuando la ciencia descubra vida inteligente en alguna galaxia cercana, España abrirá un interesante debate sobre si el modelo de Estado de tales marcianos -póngales el nombre que deseen-, a quienes admiraremos u aborreceremos sin término medio, se parece más al de Podemos o al de Vox, si son republicanos o monárquicos, si Pablo Iglesias debe disculparse por ello o si fue, finalmente, el caso de los ERE el mayor ejemplo de fraude no ya de la península ibérica, sino de todo el universo.

La capacidad para hacer pasar todas las aguas galácticas por nuestro molino es inagotable. Vamos a recordarlo: que el señor que el miércoles arengó a sus partidarios antes del asalto al Capitolio es el mismo que tiene en sus manos el maletín nuclear, que no es el líder de un grupo extremista de perroflautas, sino el mismísimo presidente de una república presidencialista que, por otra parte, es la más poderosa, esta vez sí, de la Tierra.

La mayor democracia del mundo parece que se cae a pedazos delante de nuestros ojos una tarde de día de Reyes, y un tal Fran Carrillo, parlamentario autonómico de Ciudadanos, un tipo que se las da de gurú de la comunicación, nos recuerda que eso fue lo mismo que hizo Susana Díaz el día de la investidura de Juanma Moreno. Lo mismo, Fran, como cuando los concejales del partido independiente de la Villa Mínima de la Frontera metieron a un montón de garrulos en el salón de plenos para que no saliese adelante la moción de censura contra este, vuestro alcalde, que os habla.

Otros se han acordado de Rodea el Congreso, y hasta podíamos rememorar aquella noche en que Javier Arenas y Ruiz Gallardón salieron por la televisión para calificar de fraude lo sucedido en algunas provincias españolas cuando Aznar no ganó las elecciones generales que tenía que ganar. O cuando una parte del PP acusó a Zapatero de no ser un presidente legítimo, que hasta Rajoy tuvo que echar del grupo parlamentario a Acebes y compañía, urdidores de aquel gran rollazo de la mochila de Atocha y el titadine.

Vamos a ver, que sí, que lecturas nacionales se pueden hacer a raíz de lo del Capitolio, que el populismo de izquierda y de derecha nos amenaza y que, incluso, los grandes partidos españoles, como le ha ocurrido al antes glorioso republicano, se contaminan de este virus, pero esta vez nos hemos ganado el premio al cateto que creyó que no hay mejor lugar en el mundo para ver el eclipse de Luna que su pueblo.

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