Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Los 'buscaofensas'

Nos faltan tablas de demócratas, que es lo que se va perdiendo en este griterío a la primera que salta

Está la cosa alteradita. Si dices lo que piensas sobre tal o cual tema, te saltan como si le hubieran clavado la daga y con ánimo belicosa se lanza el de turno para clavarte en el pecho sus palabras. Da igual el tema: el impago de ayudas; las corrupciones varias; los temas de mujeres en los que muchos ya ni nos molestamos en intervenir desde que se criminalizó opinar sobre 'sus temas'; la gestión de la crisis sanitaria; el trato que se le da al rey; la saga-fuga del emérito huido/apartado...

Da igual el lugar donde te expreses. En el bar mejor que mires el partido porque puede liarse parda; en casa mejor ni hablar porque ya todos tienen el insulto preparado o la maleta lista; y en la redes sociales, patio de vecinos cibernético, ya ni te cuento, porque ahí ya ves venir a los ociosos de turno buscando muros donde verter el odio que les rebosa.

Cierto que la realidad se nos ha puesto a todos cuesta arriba y que se echa de menos a mejores gestores de lo público. Pero lo que es agobiante, salvo que hables del tiempo que hace, es este no poder ni siquiera criticar al gobierno (deporte nacional donde los haya) ya sea del signo que sea, te refieras al de la Junta de derechas o al de la nación de izquierdas. Da igual: el buscaofensas siempre se va a sentir agraviado.

Podrían ser gente mayor en su mayoría, pero este mal ya infecta a todas las edades y géneros de los muchos que van surgiendo. Porque si hablas del botellón te surge el estudiante recién llegado y ahíto de derechos que se enfada porque eres un opresor-represor de su libertad para tomarse la bebida en el botellón en el lugar y a la hora que le plazca.

Se hace difícil entablar charla con cualquiera. Va a ser necesario hacer la ficha previa al interlocutor para ver la cantidad de temas a evitar para que no mande al guano después, eso si, de llamarte fascista, pijo-progre o lo que le venga en gana según sea su trinchera ideológica.

Y así estamos. Que ya hablas bajito en el bus como en la peor de las distopías no vaya a ser que alguien de cualquier bando te interponga denuncia. Y te quedas cada vez más solo con tus opiniones e ideas y en casita, frente al ordenador y buscando foros donde poder verter todo eso que ya cada vez más te tienes que callar.

Nos faltan tablas de demócratas, que es lo que se va perdiendo en este griterío a la primera que salta.

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