El niño del rollo

La calle de Erasmus

Parece que la única esperanza que les queda a disidentes es matricularse en universidades europeas

La Universidad de Granada es la que más estudiantes Erasmus recibe. Sin embargo, Erasmo de Rotterdam, el inquieto eclesiástico que da nombre al programa, no tiene calle en la ciudad. Sí la tiene el Cardenal Parrado, otro eclesiástico, que fue procurador en las cortes franquistas.

La UGR organiza con otras universidades un máster "Erasmus Mundus" de estudios de las mujeres y de género. Un alumno del máster, Patrick Zaki, fue detenido y torturado nada más llegar a Egipto para visitar a su familia. Se teme que lo asesinen, como a otros disidentes del régimen del militar golpista Abdelfatah al Sisi.

Si Patrick, el Erasmus egipcio, vuelve a la calle será por la presión ciudadana, no porque estén a la altura los gobiernos de los países que alguna vez se llamaron "civilizados" (aunque ninguno llegó a serlo jamás del todo): EEUU apoya sin reservas al gobierno egipcio mientras la Unión Europea mira para otro lado. Erasmo, que dejó escrito que "para el hombre dichoso todos los países son su patria" reconvendría al gobierno español, que planea elevar un 30% la valla de Melilla. También al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que ha avalado las devoluciones "en caliente", y a la Comisión Europea, que apremia a España para que endurezca sus requisitos para conceder asilo. Como quienes lo solicitan suelen poseer un nivel cultural por encima de la media y son más jóvenes que la mayoría en esta Europa preocupada por las pensiones, no cabe más explicación que la estupidez y el racismo.

La reacción en el caso de Patrick ha partido de la comunidad universitaria, que ha salido a las calles en Bolonia, Granada y otros lugares. Parece que la única esperanza que les queda a disidentes y refugiados, a las gentes de Palestina, Siria o Yemen es matricularse en universidades europeas. También deberían matricularse como estudiantes Erasmus los miembros de parlamentos, gobiernos y tribunales. Es verdad que no todos los Erasmus son igual de aplicados y que no todos nuestros próceres asimilarían los alegatos de Erasmo por el libre pensamiento y el cosmopolitismo. Pero no les vendría mal, al menos, un año de promiscuidad intercultural, interétnica, inter o intragénero. Erasmo, que era hijo de cura, no se escandalizaría.

Ojalá Patrick salga pronto a la calle; ojalá Erasmo tenga pronto una calle en Granada; ojalá no tengamos que defender otra vez en la calle los derechos básicos.

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