Paisaje urbano

Los cazafascistas

El problema para ellos es que en España, y en Madrid, fascistas, lo que se dice fascistas, hay muy pocos

Muy malos resultados deben desprenderse de los trackings sobre las elecciones en Madrid encargados por Ferraz, si atendemos al brusco giro dado a la campaña por el tándem Sánchez-Redondo. Ningún rastro queda de aquella presentación moderada y profesoral del candidato Gabilondo, una apuesta claramente dirigida a atraerse a un sector de los seiscientos mil que hace apenas un par de años votaron a Ciudadanos, gran parte de los cuales, desorientados con tanto cambio de posición, no piensan repetir su voto.

Asumido ya que una considerable mayoría de ellos van a apoyar a Ayuso, la dirección socialista ha decidido cambiar la estrategia, encharcar el campo y exaltar las pasiones del personal por los años treinta, poniendo como ariete a quien mejor sabe moverse en ese barro, el hasta hace un rato vicepresidente Iglesias. Y la verdad, tampoco han tenido que esforzarse mucho. A las primeras de cambio, la redicha candidata de Vox ha entrado al trapo (nos metemos mucho con los políticos profesionales, pero algunos/as amateurs también se las traen…) a cuento de esa sobreactuación victimista por las amenazas que más que asustar sonrojan, y ya está el escándalo montado. O los demócratas (o sea, nosotros) o los fascistas, es la nueva consigna repetida con más o menos entusiasmo.

El problema para ellos es que en España, y en Madrid, fascistas, lo que se dice fascistas, hay muy pocos. La mayoría de la gente, salvo excepciones muy ideologizadas, quiere vivir en paz y libertad, en armonía con sus vecinos, gozando de unos servicios públicos de calidad, pagando impuestos razonables y no teniendo que soportar a cada momento la cansina cantinela de unos tipos mediocres de apenas cuarenta años que parecen recién llegados de la batalla del Ebro. Y votan lo que más les conviene, incluso a los partidos más extremistas, hasta que dejen de hacerlo.

Todo apunta a que en Madrid va a gobernar Isabel Díaz Ayuso, yo pienso, igual me equivoco, que con más comodidad de la que se piensa. Y si es así lo será porque, con sus carencias, una mayoría más interclasista de lo que parece la prefiere, entre otras razones para no tener que soportar otro Gobierno con Pablo Iglesias enredando. Y porque, en lugar de ofrecer una alternativa veraz a sus discutibles políticas, esta izquierda decadente sólo parece dedicarse a la caza del fascista, aunque consideren como tal a cualquiera de nosotros.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios