Mirar Granada

El chacachá del tren

En los últimos días se ha incrementado la sensación de que el Ayuntamiento gobierna contra la ciudad

Una ciudad como Granada, que ostenta el triste récord de ser una de las que cuentan con peor calidad del aire en nuestro país, debería ser una ciudad en la que la política medioambiental estuviera en la primera página de cualquier agenda. Vamos, que quienes tienen poder de tomar decisiones a futuro tuvieran esa preocupación, la de evitar contaminaciones varias, en el puesto número uno de su plan de actuación.

No es una novedad que eso no ocurre en el Ayuntamiento de Granada. Baste recordar el despropósito de los carriles CRT, su puesta en marcha parcial, su supresión sin contrastar la eficacia o ineficacia de la medida, la nula evaluación de costes del proceso, la caída junto a los CRT de la peatonalización de algunas calles o la zona de bajas emisiones… En fin: la improvisación como forma de gestión.

Pero en los últimos días se ha incrementado la sensación que tenemos algunas personas de que el Ayuntamiento de Granada gobierna contra la ciudad. Justo cuando el Corredor Mediterráneo vuelve a ser actualidad y se ponen en marcha iniciativas que lo reclaman y lo apoyan en diversos lugares y desde distintos organismos, justo ahora, el alcalde de Granada suscribe con su presencia el apoyo al Ramal Central ferroviario, el que deja fuera a nuestra ciudad.

No es solo que toda la provincia, a través de sus instituciones y agentes sociales y económicos, lleve años peleando para que se una por tren Barcelona con Algeciras a través del levante y así nuestra ciudad tenga garantizadas las inversiones para conectar con Europa en las mejores condiciones.

Es que, además, la decisión del alcalde no ha pasado por el Pleno municipal, no se ha consensuado con los portavoces de los grupos políticos, no ha sido consultada ni con agentes sociales o económicos ni otras instituciones…

No es casualidad que los tres grupos políticos de la oposición se hayan unido, en una moción de urgencia, para reclamar la renuncia del alcalde a la presencia de Granada en el manifiesto de apoyo al ramal central. Y no es casualidad porque la presencia de Luis Salvador en calidad de alcalde en apoyo de ese lobby no representa a la institución municipal, ni a la ciudad, ni a la provincia, ni se sabe muy bien a quién. Puede intuirse, es cierto. Pero esa cuestión da para otra columna, no cabe la letra de esa copla en este chacachá.

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