Lapidario

Las cicatrices de la crisis

Un edificio en obras abandonado en cualquier lugar siempre es un reclamo para fotógrafos y, más ahora en época de Instagram, para jóvenes que buscan un poco de adrenalina haciendo la travesura de entrar en algo que no es suyo, o para personas que buscan un techo aunque el revestimiento sea esquelético y la seguridad brille por su ausencia. Son las heridas aún abiertas de la crisis económica mundial que ha cambiado el modelo de consumo e inversión de todo el planeta, y que en España se llevó por delante a todo un sector de la construcción que las estadísticas dicen que remonta, cuando la percepción es que el grafito contaminado del boom del ladrillo sigue radiando toda la actividad monetaria del país. Cualquier problema o incidente que derive de estas construcciones, de estas obras abandonadas, tendrá siempre la marca de aquella crisis. Siguen siendo vestigios y recordatorios de las prácticas abusivas de aquella época, no tan pasada, y que amenaza con repetirse a poco que la economía despunte.

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